Régimen asegura que los colaboradores de misión en Venezuela «se encuentran protegidos» tras incursión militar de EEUU

Redacción

El Gobierno cubano salió este sábado a apagar incendios informativos asegurando que sus colaboradores de la salud en Venezuela “se encuentran protegidos”, tras el ataque militar de Estados Unidos que terminó con la captura de Nicolás Maduro en la madrugada y elevó la tensión política en toda la región.

El encargado de transmitir el mensaje fue el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, quien afirmó en redes sociales que las autoridades mantienen “comunicación constante” con la misión médica cubana en Venezuela y que sus integrantes están a salvo. El tono buscó proyectar calma, aunque sin ofrecer detalles concretos ni pruebas verificables.

Como era de esperar, Portal condenó la operación estadounidense y la calificó como un ataque “directo contra la paz y la soberanía venezolana”, repitiendo al pie de la letra el libreto del régimen. Todo esto mientras Maduro y su esposa, Cilia Flores, ya están bajo custodia de Estados Unidos y enfrentan cargos federales por narcotráfico en Nueva York, un detalle que La Habana prefiere pasar por alto.

El pronunciamiento llega después de unas declaraciones incómodas del presidente Donald Trump al New York Post, donde aseguró que “muchos cubanos” murieron mientras intentaban proteger a Maduro durante el operativo. Aunque Trump reconoció no conocer la cifra exacta ni especificó si se trataba de militares, asesores o personal de seguridad, el mensaje fue lo suficientemente claro como para desatar nerviosismo en la Isla.

Hasta ahora, el Gobierno cubano no ha confirmado ni desmentido esas afirmaciones. Silencio absoluto. Ni una palabra sobre posibles bajas, ni aclaraciones sobre el papel real de ciudadanos cubanos en la estructura de seguridad del chavismo. Solo consignas y llamados a la calma.

Las palabras del ministro parecen dirigidas más a tranquilizar a las familias cubanas que tienen parientes en misiones internacionales que a informar con transparencia. Familias que ya viven con miedo, marcadas por antecedentes de abandono, opacidad y tragedias que el régimen suele esconder debajo de la alfombra.

Todo esto ocurre en un clima de confrontación creciente, con Miguel Díaz-Canel y otros altos funcionarios denunciando la operación estadounidense como “terrorismo de Estado” y reafirmando su respaldo incondicional al chavismo, aunque ese apoyo le cueste vidas, silencio y más angustia al pueblo cubano.

Mientras Washington insiste en que la acción no tuvo como objetivo formal un cambio de régimen, en La Habana el guion es el de siempre: control aparente, información a medias y ninguna responsabilidad. Porque cuando el régimen dice que “todo está protegido”, la experiencia enseña que es precisamente cuando más razones hay para preocuparse.

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