La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses no solo sacudió a Venezuela, sino que volvió a dejar al descubierto el papel profundo y peligroso del régimen cubano en la supervivencia del chavismo. Este sábado, el presidente Donald Trump afirmó que varios cubanos murieron durante la operación, al formar parte del anillo de seguridad que protegía al dictador venezolano.
Tras anunciar que Estados Unidos asumirá el control de Venezuela “hasta que podamos lograr una transición segura, adecuada y sensata”, Trump aseguró que los fallecidos pertenecían al aparato de protección de Maduro, integrado en buena medida por personal enviado desde La Habana. Aunque no ofreció cifras exactas, fue tajante al señalar que esas muertes no fueron casuales.
Según declaraciones recogidas por CNN, el mandatario recordó que Cuba ha dependido históricamente de Venezuela, tanto en recursos como en respaldo político. Explicó que La Habana no solo se benefició económicamente del chavismo, sino que también ayudó a blindarlo. Esta vez, sin embargo, la estrategia falló. “Muchos cubanos perdieron la vida anoche. Estaban protegiendo a Maduro y eso no fue una buena decisión”, afirmó.
Trump aclaró que no contempla una acción militar directa contra Cuba, pero lanzó una advertencia que pesa más que cualquier amenaza: el régimen cubano, dijo, terminará cayendo por su propio desgaste. Reconoció además que desconoce el número total de bajas entre cubanos y venezolanos involucrados en la operación.
En contraste, el presidente estadounidense aseguró que ningún militar norteamericano murió durante la captura de Maduro. De acuerdo con CNN, solo un pequeño grupo resultó herido por balas o metralla, sin riesgo para sus vidas, lo que refuerza la narrativa de una operación rápida y con escasa resistencia.
Las muertes de cubanos durante el operativo confirman algo que desde hace años se denuncia fuera de los micrófonos oficiales: la infiltración total de La Habana en la estructura de poder del chavismo. The New York Times reveló que, a inicios de diciembre, Maduro amplió el rol de los guardaespaldas cubanos y sumó más oficiales de contrainteligencia enviados desde la Isla al ejército venezolano.
Pocas semanas antes de su caída, altos funcionarios estadounidenses dijeron a Axios que Maduro “sabía demasiado” sobre los pactos secretos que sostuvieron la alianza entre ambos regímenes durante años. Entre esos acuerdos figuran operaciones de narcotráfico, movimientos financieros irregulares y maniobras de inteligencia en América Latina, con Cuba como socio clave.
Personas cercanas al Palacio de Miraflores contaron al New York Times que Maduro intentó protegerse cambiando constantemente de ubicación y de teléfonos celulares, temiendo un ataque quirúrgico o una incursión de fuerzas especiales. Nada de eso funcionó. Según Trump, las tropas estadounidenses no encontraron una resistencia significativa al momento de capturarlo.
Mientras tanto, en La Habana, el régimen reaccionó como siempre: con consignas y miedo. En una concentración encabezada por Miguel Díaz-Canel y Manuel Marrero, los voceros oficiales insistieron en que “la agresión fue hoy contra Venezuela, pero mañana puede ser contra Cuba”, tratando de usar el pánico como pegamento político.
Un Díaz-Canel exaltado volvió a gritar “¡Abajo el imperialismo!” y aseguró que el régimen cubano estaría dispuesto a dar su vida por Venezuela. A juzgar por las palabras de Trump, algunos ya lo hicieron. Cubanos enviados a proteger a un dictador extranjero terminaron pagando con sangre una alianza que solo ha servido para prolongar la miseria, la represión y el colapso de ambos países.







