Trump lanza dura advertencia a Delcy Rodríguez: «Si no hace lo correcto pagará un precio muy alto, probablemente mayor que Maduro»

Redacción

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un giro brusco en su discurso sobre Delcy Rodríguez, quien quedó al frente del Ejecutivo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro. El tono conciliador que asomó inicialmente duró poco. Muy poco. Ahora el mensaje es claro: o coopera, o paga las consecuencias.

En declaraciones al medio The Atlantic, Trump fue directo y sin adornos. Aseguró que si Rodríguez no “hace lo correcto”, enfrentará un castigo incluso mayor que el de Maduro, quien hoy duerme en una celda federal en Nueva York. El otrora dictador y su esposa, Cilia Flores, esperan su primera audiencia acusados de conspiración narcoterrorista, tráfico de cocaína y posesión de armas de guerra, entre otros cargos que pintan un futuro judicial nada alentador.

Este cambio de tono marca una diferencia clara con lo dicho apenas un día antes, cuando Trump insinuó que Rodríguez estaba dispuesta a colaborar y que Washington asumiría el control del proceso hasta lograr “una transición segura”. Pero esa ventana parece haberse cerrado cuando la funcionaria chavista reapareció con su discurso de barricada, hablando de confrontación y soltando la consigna gastada de que Venezuela “nunca volverá a ser una colonia”.

Mientras el proceso judicial contra Maduro avanza en Estados Unidos, la Casa Blanca ya piensa en el día después dentro de Venezuela. El foco está puesto en reactivar la industria petrolera, hoy en ruinas tras años de saqueo, corrupción y mala gestión chavista. Empresas estadounidenses serían convocadas para invertir y recuperar infraestructuras destruidas, aunque todo dependerá de condiciones políticas mínimas que aún no están garantizadas.

Y ahí entra Delcy Rodríguez, rodeada de figuras del mismo régimen que llevó al país al colapso. Washington sabe que cualquier intento de reconstrucción pasa por decisiones concretas del poder que aún controla Caracas. Por eso, la paciencia es limitada y la presión, creciente.

El secretario de Estado, Marco Rubio, fue igual de claro. Dijo que Estados Unidos dará una oportunidad para que “esta gente” resuelva los problemas, pero advirtió que mientras no haya hechos reales, la presión no se va a aflojar. Un aviso sin diplomacia, dirigido tanto a Delcy como al resto del chavismo reciclado.

Trump, por su parte, no ocultó su visión sobre el estado actual del país. Describió a Venezuela como un país fallido, destruido en todos los sentidos, consecuencia directa de 27 años de dictadura. Resolver el desastre económico, especialmente el desfalco en el sector petrolero, figura entre las prioridades, aunque la efectividad de cualquier marco legal dependerá de quién tenga realmente las manos en el timón.

Por ahora, Washington mantiene la disposición de تعاملar con Delcy Rodríguez, pero ya sin ingenuidad ni cheques en blanco. Cada palabra, cada decisión y cada paso serán observados con lupa. El mensaje quedó claro: cayó Maduro, pero el chavismo aún no está fuera de peligro. Y esta vez, no habrá margen para el doble discurso.

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