¡Ultima Hora! Régimen reconoce oficialmente la muerte de 32 militares cubanos en Venezuela durante la captura de Nicolás Maduro

Redacción

El Ministerio del Interior de Cuba (MININT) confirmó este domingo que 32 cubanos murieron en Caracas durante la operación militar de Estados Unidos que culminó con el arresto y la extracción de Nicolás Maduro. La admisión oficial llega envuelta en el habitual lenguaje épico del régimen, pero deja al descubierto una realidad incómoda: cubanos enviados a morir defendiendo una dictadura extranjera.

En una publicación difundida en Facebook, el MININT calificó la operación estadounidense como un “ataque criminal” y aseguró que los fallecidos cumplían misiones en nombre de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el propio Ministerio del Interior, a solicitud de organismos del régimen venezolano. Traducido sin consignas: La Habana tenía hombres armados protegiendo al chavismo en su momento más crítico.

Según la nota oficial, los cubanos murieron “en acciones combativas” o como consecuencia de bombardeos a instalaciones estratégicas. El régimen insiste en describirlos como combatientes heroicos que ofrecieron “férrea resistencia”, aunque evita explicar por qué ciudadanos cubanos estaban involucrados en un conflicto militar fuera del país, mientras la isla se hunde en apagones, hambre y escasez.

Como ya es costumbre, no se revelaron los nombres de los fallecidos, solo se aseguró que las familias fueron notificadas y recibieron condolencias de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. Mucho pésame oficial, pero cero transparencia. El mismo guion de siempre: silencio, épica y control del relato.

La nota concluye calificando las muertes como resultado de un supuesto acto de “terrorismo de Estado”, una etiqueta que el régimen usa con ligereza mientras exporta represión y personal de seguridad para sostener dictaduras aliadas.

Horas antes, Miguel Díaz-Canel había reconocido públicamente las bajas, usando un discurso cargado de consignas y acusaciones contra Estados Unidos. En su mensaje, habló de “terroristas en uniforme imperial” y glorificó la muerte de los escoltas, obviando cualquier explicación política o legal sobre qué hacía Cuba involucrada directamente en la protección de Maduro.

El propio Donald Trump había adelantado el sábado que cubanos murieron durante la operación. En entrevista con The New York Post, afirmó que “muchos cubanos perdieron la vida” mientras protegían al dictador venezolano, y dejó claro que apostar por Maduro fue una mala decisión. Aunque no precisó cifras ni rangos, sus palabras confirmaron lo que La Habana intentó ocultar hasta verse obligada a admitirlo.

Trump también vinculó directamente a Cuba con el sostenimiento del chavismo, recordando que La Habana dependió durante años del dinero y el petróleo venezolano, y que esa relación de dependencia terminó cobrándose vidas cubanas. Una alianza política que, lejos de beneficiar al pueblo, exportó muerte y miseria.

La operación militar dejó además al descubierto el colapso del aparato de seguridad cubano-venezolano que durante años blindó a Maduro. Ni la inteligencia, ni la contrainteligencia, ni la escolta cuidadosamente seleccionada por el MININT y el Departamento de Seguridad del Estado lograron impedir su captura.

Durante más de una década, Cuba controló buena parte de la seguridad presidencial venezolana, desde la protección física hasta el espionaje interno sobre oficiales chavistas. Fuentes de inteligencia citadas por medios internacionales señalan que Maduro desconfiaba incluso de sus propios custodios cubanos, consciente de la información sensible que manejaban sobre corrupción, narcotráfico y operaciones conjuntas entre Caracas y La Habana.

Hoy, con Maduro fuera del poder y 32 cubanos muertos lejos de su país, el discurso heroico del régimen cubano se estrella contra una verdad incómoda: el castrismo sacrificó a los suyos para sostener una dictadura ajena. Y como siempre, el costo lo pagan los de abajo, mientras los responsables siguen a salvo, hablando de gloria desde sus despachos.

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