Unión Eléctrica de Cuba informa sobre aumento de apagones en el país tras caída de Maduro, pero ofrece motivos muy diferentes

Redacción

Los apagones volvieron a apretar con fuerza este sábado en toda Cuba, extendiéndose desde las 5:18 de la madrugada hasta pasada la una de la mañana del domingo, según el último parte del Sistema Eléctrico Nacional. Un maratón de oscuridad que ya no sorprende a nadie, pero que sigue golpeando duro a la población.

El régimen, fiel a su manual, achacó la crisis a salidas imprevistas de varias termoeléctricas, aunque el repunte del desastre energético coincide sospechosamente con la detención del dictador venezolano Nicolás Maduro, principal sostén del combustible subsidiado que durante años mantuvo respirando artificialmente al sistema cubano.

El ingeniero Lázaro Guerra, director general de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, reconoció que la afectación fue mayor de lo previsto, alegando que la unidad 3 de la termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos, no logró sincronizar en el horario de máxima demanda. En otras palabras, el plan volvió a fallar, como casi todo en la Cuba administrada por el castrismo.

Según el informe oficial, el déficit de generación alcanzó los 1.966 megavatios a las 6:20 de la tarde, una de las cifras más altas registradas en los últimos días. Un número que se traduce en barrios enteros a oscuras, comida echándose a perder y familias enteras sin descanso.

Ni siquiera el tan promocionado “salto a las energías renovables” logró maquillar el desastre. Los 34 nuevos parques solares fotovoltaicos apenas aportaron 2.643 MWh, con una potencia máxima de 535 MW, claramente insuficiente para tapar el hueco gigantesco de un sistema eléctrico viejo, mal mantenido y sin combustible.

Ya en la mañana de este domingo, la situación seguía igual de crítica. A las seis, la disponibilidad del SEN rondaba los 1.495 MW, mientras la demanda superaba los 1.650. El propio parte técnico admitió afectaciones desde temprano y una proyección de hasta 850 MW de déficit al mediodía, aviso claro de que la pesadilla continuaría.

Las averías se acumulan como excusas recicladas. Unidades fuera de servicio en Mariel, Felton y Diez de Octubre, mantenimientos eternos en Santa Cruz y Cienfuegos, y un sistema que depende de parches para no colapsar del todo. Todo esto mientras casi mil megavatios permanecen fuera de servicio por falta de combustible y lubricantes, una señal clara de quiebra operativa.

Para el horario pico de este domingo, el panorama es todavía peor. El régimen prevé una demanda máxima de 3.200 MW, con una disponibilidad que apenas rozaría los 1.555. El resultado es obvio: apagones generalizados de hasta 1.675 MW, más oscuridad y más desgaste para una población que ya no cree en partes oficiales ni en promesas recicladas.

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