Mientras Cuba pasa hambre, así botan la comida en un hotel de GAESA en La Habana

Redacción

Las redes sociales volvieron a estallar, y esta vez con imágenes que duelen. Fotos y videos compartidos en las últimas horas muestran lo que serían las sobras de un hotel de lujo en La Habana, administrado por el poderoso consorcio militar GAESA, mientras el pueblo cubano lucha día a día por conseguir algo tan básico como un plato de comida. La indignación no se hizo esperar y el debate volvió a poner sobre la mesa la brutal desigualdad que se vive en Cuba.

La denuncia salió de la voz de un extrabajador del hotel Grand Aston La Habana, quien decidió mostrar lo que, según él, ocurre con frecuencia dentro de esa instalación turística. De acuerdo con su testimonio, grandes cantidades de alimentos terminan en la basura mientras millones de cubanos enfrentan una crisis alimentaria sin precedentes. Pollo, arroz, huevos y otros productos que hoy son casi un lujo para la mayoría, aparecen desechados como si no valieran nada.

Las imágenes fueron compartidas como respuesta directa a una polémica reciente en redes sociales, luego de que un funcionario afirmara que los cubanos consumen alimentos “que no son propios del país”, como el arroz y la papa. “Después de ver lo que ese doctor planteó sobre el arroz y las papas y escuchar a la catedrática entre comillas de Maxlenin, le presento esto”, escribió el denunciante. “Esto da pena, es lo que sucede en un hotel donde trabajé aquí en La Habana”.

Las publicaciones, compartidas en el grupo CubaAlerts, muestran bandejas y contenedores repletos de comida aparentemente en perfecto estado, arrojados directamente a la basura. El exempleado aseguró que estas escenas no son excepcionales y que, en muchos casos, “se prefiere botar la comida antes que permitir que los trabajadores se la lleven”. Una práctica que, para muchos, resulta tan cruel como absurda.

“Esto sucede en el hotel Grand Aston La Habana, donde trabajé. Miren cómo botan la comida y todo un pueblo sufriendo del hambre. No sé qué decir, me siento indignado”, escribió. Sus palabras tocaron una fibra sensible y el post se viralizó rápidamente, acumulando cientos de comentarios cargados de rabia, tristeza y frustración.

Las reacciones en redes sociales fueron contundentes. “Esto llora ante los ojos de Dios mientras el pueblo pasa hambre”, comentó una usuaria. Otros señalaron que no se trata de un caso aislado. Según varios testimonios, prácticas similares ocurren en hoteles de Varadero, Holguín y otras zonas turísticas del país, donde se botan toneladas de alimentos que podrían alimentar a familias enteras.

Algunos usuarios denunciaron incluso que en muchos hoteles revisan los bolsos de los trabajadores a la salida para evitar que se lleven comida. “Da vergüenza, de verdad”, escribió un internauta. Otros recordaron la dura realidad de los niños y ancianos que no tienen qué comer. “Tantos niños pasando hambre y adultos mayores que no pueden ni arrancar el día con una comida digna, y mientras tanto esto ocurre en los hoteles. Eso es un pecado”, comentó una mujer visiblemente indignada.

En un país marcado por el desabastecimiento, la inflación y los apagones, ver alimentos en los basureros de hoteles destinados al turismo extranjero resulta un golpe moral difícil de digerir. Las imágenes reflejan una desconexión total entre el discurso oficial y la realidad cotidiana del cubano de a pie. Mientras los hoteles operan con abundancia para turistas y élites, el ciudadano común pelea por conseguir un paquete de arroz o una libra de pollo.

El testimonio del extrabajador y la reacción del público vuelven a exponer una verdad incómoda: en las cocinas de los hoteles de GAESA sobra la comida, pero en los hogares cubanos falta el pan de cada día.

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