El dólar estadounidense sigue subiendo sin frenos en el mercado informal cubano y este martes alcanzó los 448 pesos cubanos, quedando a solo dos pesos de su máximo histórico reciente. El peso cubano, mientras tanto, continúa en caída libre, sin red y sin credibilidad.
La escalada del billete verde confirma una tendencia que se aceleró tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, un golpe político que sacudió el tablero regional y dejó al régimen cubano sin su principal sostén energético. Desde entonces, el mercado informal ha reaccionado con lo único que sabe hacer cuando huele crisis: huir del CUP.
Según datos del observatorio independiente elTOQUE, el euro se mantiene en torno a los 485 pesos, mientras la MLC permanece estable cerca de los 400 CUP, una calma que muchos consideran artificial y sostenida por pura inercia.
El aumento del dólar, tres pesos más que el día anterior, refleja una desconfianza cada vez más profunda en la moneda nacional. Para el cubano de a pie, el mensaje es claro: el CUP no sirve ni como refugio ni como ahorro, y cada día alcanza para menos.
En redes sociales, no han faltado quienes vinculan el repunte del dólar con el nerviosismo provocado por los sucesos en Caracas y la posibilidad real de que La Habana pierda definitivamente el petróleo venezolano, del que dependió durante años para sostener su ya frágil economía.
Economistas citados por CiberCuba coinciden en que el fenómeno va mucho más allá del contexto político inmediato. La raíz del problema es estructural: falta de liquidez, inflación descontrolada, caída de la producción y un Banco Central incapaz de regular nada con su fallida “tasa flotante”.
Con el dólar acercándose otra vez a los 450 pesos, el inicio de 2026 confirma lo que muchos temían: el peso cubano sigue hundiéndose, y con él, el poder adquisitivo de millones de personas que ya viven al límite. El régimen promete resistencia; el mercado, en cambio, no cree discursos.







