María Corina Machado quiere compartir el Nobel con Trump y anuncia su regreso a Venezuela

Redacción

María Corina Machado, flamante ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, dejó claro que no piensa guardarse el galardón solo para ella. En una entrevista con Fox News, la líder opositora venezolana afirmó que su intención es compartir el premio con el presidente estadounidense Donald Trump, a quien atribuye un papel decisivo en el golpe final contra la dictadura chavista.

Machado no se anduvo con medias tintas. Para ella, las operaciones ejecutadas por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero, que terminaron con la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, elevaron aún más el mérito de Trump, quien también había sido nominado al Nobel. Según la opositora, lo que muchos veían como imposible terminó ocurriendo, y el mundo fue testigo.

La dirigente opositora aseguró que, desde el mismo momento en que supo de la nominación, dedicó simbólicamente el premio al mandatario estadounidense. Y ahora, tras la caída del hombre fuerte del chavismo, considera que esa decisión estaba más que justificada. A su juicio, Trump demostró con hechos lo que significa enfrentar una tiranía sin discursos vacíos ni diplomacia de cartón.

“El día en que la justicia derrotó a la tiranía”

Machado describió el 3 de enero como una fecha histórica, el día en que la justicia venció a la tiranía, no solo para Venezuela, sino para la causa de la libertad en el mundo. Agradeció de forma explícita las acciones de Washington contra lo que calificó como un régimen narcoterrorista, y sostuvo que esas decisiones acercan a más de 30 millones de venezolanos a la libertad, mientras hacen a Estados Unidos un país más seguro.

La líder opositora, que salió de Venezuela de forma clandestina en diciembre tras pasar más de un año en la clandestinidad, afirmó que planea regresar al país lo antes posible, dejando claro que su papel político está lejos de haber terminado.

Duro ataque contra Delcy Rodríguez y la “transición controlada”

Machado también cargó con fuerza contra Delcy Rodríguez, quien fue juramentada como presidenta interina tras la salida de Maduro. La calificó como una de las principales responsables de la represión, la corrupción y el entramado criminal del chavismo, dejando claro que no representa una ruptura real con el régimen.

Desde Washington, sin embargo, el mensaje ha sido más pragmático que épico. El secretario de Estado Marco Rubio confirmó que Estados Unidos reconoce a Rodríguez como figura de transición, al menos en el corto plazo, priorizando la estabilidad, el control militar y la prevención de un estallido violento.

Rubio explicó que la Casa Blanca busca resolver primero los asuntos urgentes antes de hablar de una transición democrática plena, una postura que ha generado incomodidad entre sectores de la oposición venezolana, pero que responde a una realidad incómoda: el poder armado sigue en manos del chavismo reciclado.

Petróleo, negocios y realpolitik

Medios como The New York Times revelaron que Delcy Rodríguez ha causado buena impresión en círculos cercanos a Trump por su manejo de la industria petrolera y su disposición a negociar sin dogmas ideológicos. Para Washington, eso podría traducirse en estabilidad y garantías para futuras inversiones energéticas estadounidenses.

En otras palabras, la democracia sigue siendo el discurso, pero el petróleo continúa siendo el idioma principal.

Mientras tanto, María Corina Machado apuesta a que el impulso internacional, el Nobel y la caída de Maduro le permitan volver a escena dentro de Venezuela. El tablero cambió, pero la partida está lejos de terminar. Y como suele pasar en América Latina, la libertad avanza… pero siempre con peaje.

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