Donald Trump retrató a Delcy Rodríguez como una figura provisional, tolerada por Estados Unidos mientras resulte útil y plenamente condicionada a su nivel de obediencia a Washington. No habló de alianza ni de reconocimiento político, sino de cooperación vigilada, con la amenaza siempre latente de un castigo mayor.
En una entrevista con NBC News, el presidente estadounidense afirmó que Rodríguez ha mantenido contacto activo con su gobierno tras la captura de Nicolás Maduro, detenido en Caracas y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo. Según Trump, esa colaboración es el único factor que explica su permanencia momentánea al frente del poder en Venezuela.
Aunque Rodríguez fue juramentada este lunes como presidenta encargada, Trump se cuidó de no presentarla como una líder legítima. Insistió en que no existió coordinación previa con el chavismo antes de la caída de Maduro, pero dejó una frase inquietante flotando en el aire: “Mucha gente quería llegar a un acuerdo”. Traducción libre: los contactos vinieron después, cuando ya no quedaban opciones.
De acuerdo con Politico, la Casa Blanca ya le puso condiciones claras a Rodríguez si quiere evitar terminar como su antiguo jefe. Washington exige que corte el flujo de drogas hacia Estados Unidos, expulse a agentes iraníes, cubanos y de otras redes consideradas hostiles, y deje de vender petróleo a países enemigos de la administración Trump.
También se espera —aunque sin calendario ni garantías— que facilite elecciones y, eventualmente, abandone el poder. No como un gesto democrático, sino como parte de una salida diseñada desde fuera.
En la misma entrevista, Trump evitó comprometerse sobre el levantamiento de las sanciones que pesan sobre Rodríguez. Dijo que su gobierno “evaluará” en los próximos días, dejando claro que el castigo sigue sobre la mesa y que la indulgencia dependerá del comportamiento.
El mensaje fue aún más explícito cuando advirtió que Estados Unidos está preparado para una nueva acción militar si Rodríguez deja de cooperar. Aunque aseguró que no cree que sea necesario, admitió que una segunda incursión ya fue considerada. Una advertencia envuelta en tono casual, pero con filo real.
Trump tampoco confirmó si ha hablado directamente con Rodríguez, pero subrayó que Marco Rubio mantiene una relación “muy fuerte” con ella y que se comunica en español. Los canales existen, sí, pero bajo control absoluto de Washington.







