¡Ultima Hora! Régimen cubano se queda sin petróleo y concentra las últimas reservas en buques cerca de la Bahía de Matanzas

Redacción

El régimen cubano estaría moviendo contrarreloj sus últimas reservas de petróleo, concentrándolas en la bahía de Matanzas a bordo de varios buques controlados por el conglomerado militar GAESA, según revelan imágenes satelitales y plataformas de monitoreo marítimo.

La escena es reveladora y huele a emergencia. Seis tanqueros —Sandino, Ocean Integrity, Alicia, Marlin Ammolite, Pastorita y María Cristina— permanecen fondeados en el muelle de supertanqueros de Matanzas, mientras otro buque, el Primula, navega desde Nipe hacia la zona, lo que elevaría a siete el número de embarcaciones reunidas en el principal nodo energético del país.

La maniobra ocurre en el peor momento posible para La Habana. La captura de Nicolás Maduro y el colapso de la alianza energética con Venezuela dejaron a Cuba sin su principal salvavidas petrolero tras más de veinte años de dependencia absoluta. Sin Caracas, no hay colchón. Y ahora tampoco hay tiempo.

De acuerdo con Diario de Cuba, todos los buques implicados están operados por empresas bajo control directo de GAESA y suelen utilizarse tanto para el cabotaje interno como para funcionar como almacenes flotantes, una práctica habitual en las operaciones opacas asociadas a la llamada “flota fantasma” que durante años movió crudo venezolano fuera del radar internacional.

La concentración anómala de tanqueros apunta a una sola cosa: el régimen estaría vaciando sus propios tanques, redistribuyendo lo poco que queda para sostener, aunque sea de forma precaria, la generación eléctrica y evitar un apagón nacional inmediato. No es planificación, es supervivencia.

En el horizonte marítimo apenas aparece una señal externa. El Ocean Mariner, procedente de México, es el único tanquero extranjero en ruta hacia Cuba, con llegada prevista para el 8 de enero. El último cargamento ruso, descargado el 23 de diciembre en Matanzas por el buque Jasper, ya quedó atrás y no fue reemplazado.

Durante años, Venezuela suministró a la Isla entre 27.000 y 35.000 barriles diarios de petróleo a cambio de médicos, maestros y aparatos de inteligencia. Ese esquema colapsó de golpe. Y con él, la frágil estabilidad energética del régimen cubano.

El investigador Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, ha sido claro: si Cuba tuviera que comprar todo su consumo en el mercado internacional, la factura anual superaría los 3.000 millones de dólares, una cifra inalcanzable para un país sin crédito, sin reservas y sin aliados confiables. A eso se suma la mala calidad del combustible disponible, que encarece aún más el diésel y el combustóleo.

“La economía cubana está exhausta, sin financiamiento y sin respaldo externo”, advirtió a Bloomberg el economista Emilio Morales, presidente del Havana Consulting Group. “El régimen está quemando sus últimas reservas para ganar tiempo, pero la crisis ya es estructural. El colapso no es una posibilidad, es una cuenta regresiva”.

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