Brigada médica cubana en Venezuela reanuda su trabajo tras la captura de Nicolás Maduro: «Han retomado sus labores asistenciales»

Redacción

Pese al clima de tensión política y militar extrema que sacude a Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el régimen cubano anunció la reactivación de su brigada médica en Caracas, una decisión difundida con tono triunfalista por la Televisión Cubana.

Según el reporte oficial, los profesionales de la salud “retomaron sus labores asistenciales” luego de lo que el aparato propagandístico de La Habana califica como un “ataque de Estados Unidos contra cuatro regiones venezolanas”. El mensaje, cuidadosamente guionado, busca proyectar normalidad en medio de un país convulsionado y con el poder en plena reconfiguración.

Como era previsible, varios galenos citados por los medios estatales repitieron el libreto. Rechazo a la supuesta “agresión imperialista” y reafirmación de lealtad política, más que médica. “Seguimos cumpliendo con nuestro deber hasta el último momento”, dijo uno de los cooperantes, en una frase que suena menos a vocación y más a consigna obligada.

Otros miembros de la misión llegaron más lejos, calificando la detención de Maduro como un “secuestro injusto” y apelando al gastado eslogan de “médicos y no bombas”, una fórmula que el régimen ha utilizado durante años para maquillar acuerdos políticos, militares y económicos bajo la fachada humanitaria.

Desde La Habana, el Ministerio de Salud Pública confirmó que mantiene contacto permanente con la brigada a través de la Unidad Central de Cooperación Médica, un eufemismo administrativo que en la práctica funciona como estructura de control y vigilancia sobre los cooperantes desplegados en el exterior.

“Nuestros colaboradores están firmes en un país agredido y conmocionado”, afirmó una funcionaria del MINSAP, subrayando que se prioriza la atención en las zonas afectadas por la ofensiva militar. Ni una palabra sobre las condiciones reales de los médicos, ni sobre su libertad de movimiento, ni sobre el uso político de su presencia.

El canal estatal aprovechó para recordar que más de 165 mil profesionales cubanos han pasado por Venezuela desde 2003, en el marco del Convenio Integral firmado por Fidel Castro y Hugo Chávez. Un acuerdo que, durante dos décadas, permitió al régimen cubano intercambiar servicios médicos por petróleo y contratos en divisas, siempre bajo control absoluto del Estado.

A lo largo de esos años, los llamados “ejércitos de batas blancas” han sido enviados a barrios pobres y zonas remotas, no solo como personal sanitario, sino como herramienta de influencia política y económica, una realidad documentada por organismos internacionales y denunciada por exmisioneros.

En medio del colapso venezolano y del golpe estratégico que supuso la captura de Maduro, el mensaje de La Habana es claro: las brigadas médicas no se retiran. Seguirán operando como símbolo de “solidaridad”, mientras el régimen cubano condena la intervención estadounidense y protege, con estetoscopios y propaganda, los restos de una alianza que durante años le garantizó oxígeno económico y poder regional.

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