Omar Franco lo dice sin miedo: no vuelve a Cuba mientras no haya libertad

Redacción

El humorista cubano Omar Franco fue claro y directo, sin rodeos ni consignas. Volver a vivir en Cuba, en las condiciones actuales, no está en sus planes. El actor, radicado en Miami, dejó abierta apenas una rendija a la esperanza, pero solo si el país experimenta un cambio real. Libertad, derechos y un escenario distinto serían los únicos motivos que lo harían reconsiderarlo.

Durante su participación en un podcast de la Familia Cubana, Franco habló con la franqueza de quien ya no le debe nada a la censura. Dijo que no regresaría a residir en la Isla mientras siga el mismo sistema, y dejó claro que el problema no es Cuba, sino el modelo que la tiene atrapada. Si algún día el país cambia de verdad, entonces —tal vez— pensaría en volver.

Lejos del resentimiento, el humorista mostró gratitud hacia la gente. Reconoció al pueblo cubano como parte esencial de su camino artístico, como el sostén que lo acompañó desde sus inicios. Aseguró que ese cariño no se borra ni con el exilio ni con la distancia, porque fue la gente común la que lo impulsó a crecer y a ganarse un espacio en el humor nacional.

Pero no esquivó el tema incómodo. Franco recordó decisiones del gobierno cubano que marcaron un antes y un después en la cultura, especialmente en el humor. Habló del silencio forzado, de la censura elegante y del veto disfrazado de olvido. Para él, hay una contradicción que lo dice todo: desde Miami puede mencionar a artistas de la Isla, pero en Cuba no pueden decir su nombre. Una muestra clara, según afirmó, de quiénes tienen miedo a la palabra libre.

Omar Franco fue uno de los rostros más queridos del programa Vivir del Cuento, donde dio vida a Ruperto, un personaje que conectó de inmediato con el público. El espacio, liderado por Luis Silva como Pánfilo, terminó cancelado tras presiones políticas, algo que los propios actores han confirmado en múltiples ocasiones. La censura volvió a pasar factura, como tantas veces en la televisión cubana.

El humorista ha reiterado en varias entrevistas su cariño por la audiencia y su agradecimiento al elenco completo. Pero también ha sido firme al señalar que el final del programa no fue casual, sino consecuencia directa de los límites impuestos por un régimen que no tolera la risa cuando se parece demasiado a la verdad.

Hoy, desde el exilio, Omar Franco no reniega de Cuba, pero tampoco maquilla la realidad. Mientras no haya libertad, no hay regreso posible. Y esa frase, dicha sin gritos ni consignas, pesa más que cualquier discurso oficial. 🎭🔥

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