Elevan a 38 el numero de heridos en accidente de tránsito en la Carretera Central y confirman la muerte de dos personas, uno de ellos un niño de 7 años

Redacción

El grave accidente ocurrido pasadas las siete de la noche en el kilómetro 595 de la Carretera Central, en el tramo conocido como la Curva de Ignacio, en el municipio camagüeyano de Jimaguayú, volvió a sacudir a una provincia acostumbrada a la tragedia y al silencio oficial. Un ómnibus Yutong de la constructora Mariel, procedente de Banes, en Holguín, se salió de la vía y terminó volcado, dejando un saldo que enluta a varias familias.

En el vehículo viajaban 45 personas. El resultado fue devastador: un niño de apenas siete años perdió la vida junto a un adulto mayor, mientras decenas de pasajeros quedaron heridos, algunos de ellos en estado crítico. La escena obligó a trasladar lesionados a varios centros asistenciales de Camagüey en medio de la urgencia y la improvisación que caracterizan al sistema sanitario cubano.

La mayoría de los heridos fueron llevados al Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech, donde el director del centro, el doctor Rodolfo Domínguez Rosabal, confirmó que 31 pacientes ingresaron tras el accidente. Cerca de las once de la noche, la situación seguía siendo delicada, con un paciente en estado crítico y tres reportados de gravedad, varios de ellos pasando por el quirófano debido a lesiones ortopédicas severas.

Entre los casos más impactantes está el de una persona que sufrió la amputación de un miembro superior, una decisión médica extrema que evidencia la violencia del accidente y la magnitud de las lesiones. Otros pacientes presentaban fracturas abiertas que requerían intervenciones quirúrgicas urgentes, mientras el resto permanecía bajo observación médica, a la espera de una evolución favorable en las siguientes 24 horas.

Dos menores de edad fueron ingresados en el hospital pediátrico y, según los médicos, no corren peligro para la vida. Otros lesionados fueron atendidos inicialmente en Sibanicú antes de ser trasladados a la capital provincial, en un operativo que el régimen intenta presentar como eficiente, aunque no logra ocultar las carencias estructurales del transporte y la seguridad vial en Cuba.

Como ya es costumbre, al lugar del accidente y a los hospitales acudieron las máximas autoridades del territorio, encabezadas por el primer secretario del Partido Comunista en Camagüey, Walter Simón Noris, y el gobernador Jorge Enrique Sutil. Más interesados en dejar constancia de su presencia que en asumir responsabilidades, los funcionarios se limitaron a recorrer salas y recibir informes, mientras las causas reales del siniestro siguen sin explicarse con claridad.

Este nuevo accidente vuelve a poner sobre la mesa el deterioro del transporte estatal, la falta de mantenimiento de las carreteras y la impunidad con que operan empresas vinculadas al poder, como la constructora Mariel. En Cuba, las tragedias se repiten, los discursos se reciclan y las familias siguen pagando el precio de la desidia oficial.

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