Sin combustible para sus centrales eléctricas, el régimen lo malgasta en camiones para la ‘Caravana de la Libertad’

Redacción

Mientras millones de cubanos pasaban el día entre apagones interminables y un sistema eléctrico al borde del colapso, la prensa oficialista decidió mirar para otro lado. Este 7 de enero, el régimen promovió con entusiasmo la reedición de la llamada “Caravana de la Libertad”, una puesta en escena político-cultural que incluyó actos públicos y traslados en vehículos militares, como si el país estuviera para celebraciones y no para sobrevivir.

La actividad fue presentada como un homenaje histórico, con uno de sus puntos centrales en Cienfuegos, específicamente en el parque José Martí, donde se habló del “legado de la Revolución” mientras, en paralelo, la Unión Eléctrica advertía de un déficit severo en el Sistema Eléctrico Nacional que mantendría a buena parte del país sin corriente durante horas.

La reedición de la caravana sirvió también como plataforma política. Desde los micrófonos oficiales se condenaron las supuestas “agresiones” de Estados Unidos contra Venezuela y se calificó como “secuestro” la captura de Nicolás Maduro, reforzando la narrativa de trincheras ideológicas mientras en Cuba faltan luz, combustible y soluciones reales.

Según el propio reporte oficial, participantes del acto partieron montados en un camión militar desde las cercanías del antiguo Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, recreando el recorrido hacia La Habana. Una imagen que resume bien la desconexión del poder: uniformes, consignas y nostalgia armada, en un país agotado.

Todo esto ocurrió mientras la UNE reconocía que el martes la afectación máxima alcanzó 1,710 MW, y que este miércoles el panorama volvió a empeorar desde temprano. A las 6:30 de la mañana, la disponibilidad apenas superaba los 1,550 MW, frente a una demanda creciente, y para el horario pico se proyectaba un déficit superior a 1,650 MW, con apagones prácticamente garantizados.

Las causas del desastre se repiten como un disco rayado. Averías en varias termoeléctricas clave, bloques fuera de servicio por mantenimiento eterno y una crisis de combustible que sigue sin solución. A eso se suma la generación distribuida paralizada y la falta de lubricantes, dejando fuera del sistema más de 1,000 MW adicionales.

Ni siquiera el empujón propagandístico de los parques solares logró maquillar la realidad. Aunque los 34 parques fotovoltaicos aportaron más de 3,000 MWh, el propio parte oficial admitió que no alcanza para tapar el hueco de un sistema térmico destruido por décadas de mala gestión.

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