¡Ultima Hora! Estados Unidos ubica dos de sus buques de guerra que estaban en Venezuela al norte de las costas de Cuba

Redacción

Estados Unidos comenzó a reducir su despliegue militar en el Caribe luego de la captura de Nicolás Maduro, una señal clara de que Washington considera cumplida la fase más intensa de la operación. Varios buques clave, entre ellos el USS Iwo Jima y el USS San Antonio, fueron reubicados hacia aguas del Atlántico norte, al norte de Cuba, marcando un cambio estratégico que no pasa desapercibido en La Habana.

Este reajuste implica una disminución de varios miles de efectivos estadounidenses en la región, dejando el contingente en torno a 12.000 tropas. Sin embargo, lejos de tratarse de una retirada definitiva, los barcos permanecen bajo el mando del Comando Sur, listos para regresar al Caribe si el tablero político o militar vuelve a moverse.

Funcionarios de defensa estadounidenses confirmaron que el traslado de estas naves responde a una evaluación postoperación, aunque hablaron bajo anonimato debido a la sensibilidad de los movimientos. Según una de las fuentes, al menos uno de los buques podría regresar próximamente a su base en Norfolk, una señal de que Washington se siente cómodo con el nuevo equilibrio regional tras la caída del chavismo duro.

La captura de Maduro no fue improvisada. Estuvo respaldada por un despliegue militar sin precedentes, con más de 150 aeronaves operando desde múltiples puntos, incluidos buques en alta mar. Una demostración de fuerza quirúrgica que dejó claro quién manda cuando se cruza la línea del narcotráfico internacional.

Aunque la intensidad militar ha bajado, la Casa Blanca no ha cerrado del todo la puerta a un posible despliegue terrestre en Venezuela. El propio Donald Trump ha dejado abierta esa opción, aunque funcionarios aseguran que cualquier presencia en tierra sería limitada y temporal, enfocada exclusivamente en proteger la infraestructura petrolera, el verdadero nervio estratégico del país.

Mientras tanto, en Cuba el mensaje se lee entre líneas. Con Maduro fuera del juego y Estados Unidos reorganizando fuerzas sin prisa ni nerviosismo, el régimen cubano queda más aislado que nunca, sin su principal sostén energético y político en la región. Menos barcos no significa menos presión; al contrario, es la señal de que Washington ya no necesita rodear para controlar.

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