¡Ultima Hora! Régimen cubano podría agotar todas sus reservas de combustibles en los próximos 4 días ¿Qué pasará con el país?

Redacción

El hermetismo crónico del régimen cubano vuelve a jugar en contra del país. Nadie sabe con certeza cuántas reservas de petróleo quedan realmente en la Isla, pero si los cálculos de Homayoun Falakshahi, analista de la plataforma Kpler, se acercan mínimamente a la realidad, la situación es de alarma roja. A la espera del arribo del petrolero Ocean Mariner desde Veracruz con apenas 80.000 barriles, el inventario disponible rondaría los 360.000 barriles, una cifra ridícula para un país que consume alrededor de 110.000 barriles diarios. Traducido a la vida real: combustible para cuatro días, o cinco si se suma la escasa producción nacional.

Las consecuencias ya se sienten. El diésel empieza a desaparecer, paralizando plantas generadoras y obligando a suspender casi por completo el servicio de las gacelas en La Habana. El discurso oficial habla de “ajustes”, pero en la calle la palabra es otra: parálisis.

Cuba apenas produce unos 40.000 barriles diarios, una cantidad insuficiente que solo alcanza para sostener parcialmente algunas termoeléctricas. Sin el crudo venezolano, el sistema energético simplemente no aguanta. Ni los aportes de Rusia ni los de México logran compensar el vacío. La generación distribuida, el transporte, la agricultura y hasta el bombeo de agua dependen de combustible importado, y el régimen no tiene dinero para comprarlo a precios de mercado.

Ante la ausencia total de transparencia oficial, Kpler estima que durante 2025 Cuba recibió entre 11.000 y 16.000 barriles diarios de Venezuela, cifras muy por debajo de las que manejó Reuters, que habló de unos 27.000 barriles diarios hasta noviembre. El verdadero golpe llegó en diciembre, especialmente tras el abordaje por EE. UU. del tanquero sancionado Skipper. Ese episodio destapó una operación turbia: parte de su carga fue transferida en alta mar y el resto siguió rumbo a China para vender crudo en nombre de Cubametales, dejando a la Isla aún más expuesta.

Los datos de Kpler también revelan un giro incómodo para La Habana: México ha pasado a ser el principal proveedor de petróleo. Con un promedio de 12.284 barriles diarios, y con Venezuela enviando en su punto más bajo apenas 11.000, el sorpasso fue inevitable. La noticia explotó tras ser publicada por Financial Times y obligó a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum a dar explicaciones públicas.

Sheinbaum defendió los envíos como parte de contratos vigentes y “ayuda humanitaria”, aunque reconoció sin rodeos que México se convirtió en un proveedor clave debido al incumplimiento de Caracas. Dicho de otra manera: el problema no es Pemex, sino el colapso del chavismo, que ya no puede sostener ni a su principal aliado.

Las cifras confirman el derrumbe. En los primeros diez meses de 2025, las exportaciones cubanas apenas llegaron a 5.000 barriles diarios, aunque noviembre y diciembre sumaron algunos cargamentos más. Aun así, el desplome es brutal si se compara con años anteriores. En 2023, una filial privada de Pemex exportó a Cuba unos 16.000 barriles diarios, y en 2024 esa cifra subió a 20.100, con un valor estimado de 600 millones de dólares. En 2025, la reducción ronda el 73%, según Reuters.

Todo esto deja al descubierto una verdad incómoda que el régimen intentó ocultar durante años. PDVSA, que en su momento llegó a enviar hasta 100.000 barriles diarios a la Isla a cambio de médicos y apoyo político-militar, fue cerrando el grifo poco a poco. Y cuando el petróleo faltó, La Habana recurrió a lo que mejor sabe hacer: revender crudo venezolano para obtener divisas, como quedó al descubierto tras el caso del Skipper. El secreto a voces terminó siendo escándalo internacional.

El futuro inmediato es una incógnita, pero el presente ya es sombrío. La Unión Eléctrica reconoce un déficit superior a 1.600 megavatios, apenas un poco menor que el día anterior. Mientras tanto, la propaganda oficial exhibe parques solares a medio terminar como si fueran la solución mágica. No lo son. Sin petróleo, el sistema energético cubano no funciona, y la “transición energética” no pasa de ser otro cuento para ganar tiempo.

En Cuba, el problema no es solo la falta de crudo. Es un modelo agotado, sostenido por secretos, parches y favores externos que ya no llegan. Y cuando el petróleo se acaba, también se acaba la narrativa.

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