El Banco Metropolitano anunció este viernes que ya están habilitados los canales bancarios para que las mipymes y las cooperativas no agropecuarias puedan solicitar la compra de divisas, en lo que el Gobierno presenta como la puesta en marcha del nuevo diseño del mercado cambiario aprobado por el Banco Central de Cuba. En la práctica, se trata de otro mecanismo controlado para administrar la escasez, no de una apertura real del mercado.
Según informó la entidad en sus redes sociales, estas operaciones se regirán estrictamente por las reglas fijadas por el Banco Central. La venta de divisas solo se permitirá una vez al mes y estará limitada a un monto máximo calculado sobre el 50 % del promedio de los ingresos reflejados en la cuenta fiscal del solicitante durante los últimos tres meses, convertido a la tasa vigente del Segmento III, es decir, la llamada tasa flotante.
El procedimiento queda amparado legalmente en la Resolución 128 de 2025, que regula el funcionamiento del mercado cambiario, y en la Circular No. 3 de 2025 del vicepresidente del Banco Central. Todo, como siempre, bien reglamentado, bien controlado y con poco margen para maniobrar.
Las operaciones deberán realizarse de forma totalmente bancarizada. El pago en pesos cubanos saldrá directamente de la cuenta fiscal del actor económico y las divisas adquiridas se depositarán en su cuenta en moneda extranjera. No hay espacio para efectivo ni para decisiones rápidas: todo pasa por el filtro del banco y del Estado.
Las solicitudes solo podrán tramitarse a través del servicio Metropolitano en Línea, usando la plataforma de Banca Remota. Antes de aprobar cualquier operación, el banco realizará verificaciones de identidad, cuentas y trazabilidad, en línea con los controles reforzados que acompañan este nuevo esquema. En otras palabras, el que no cuadre perfectamente en el molde, queda fuera.
Las tasas de cambio aplicables serán las que fije el Banco Central para el Segmento III el día de la operación, con los márgenes comerciales autorizados. Es decir, el precio del dólar sigue sin responder a la oferta y la demanda reales, y continúa siendo una variable administrada desde arriba.
Para más información, el Banco Metropolitano remitió a sus canales habituales de contacto, aunque la experiencia demuestra que la letra pequeña suele pesar más que cualquier orientación pública.
Este paso llega pocas semanas después de la entrada en vigor del Decreto-Ley 113/2025, que consolidó una dolarización parcial y selectiva de la economía cubana. Aunque el Gobierno insiste en calificarla como “transitoria”, el nuevo marco legal entierra definitivamente el discurso del Ordenamiento Monetario y reconoce, sin rodeos, un sistema multimoneda donde el Estado decide quién accede a divisas y quién no.
El acceso a la moneda extranjera no funciona como un mercado abierto, sino como una capacidad otorgada. Instrumentos como la Asignación de Capacidad de Acceso a la Divisa y los límites mensuales refuerzan ese control centralizado, dejando claro que el dólar no circula libremente: se reparte.










