Una tragedia discreta, de esas que no hacen ruido pero dejan un vacío enorme, golpeó este jueves a la comunidad de San Diego, en el municipio de Texcoco, Estado de México. Cuatro personas de origen cubano, entre ellas un niño de apenas 10 años, fueron encontradas sin vida dentro de su vivienda, presuntamente a causa de una fuga de gas licuado de petróleo (LP).
El drama salió a la luz cuando vecinos de la calle Del Recreo comenzaron a percibir un fuerte olor a gas proveniente del interior del inmueble. La alerta movilizó a Protección Civil y al Cuerpo de Bomberos de Texcoco, que al ingresar a la casa confirmaron lo peor: ninguno de los ocupantes presentaba signos vitales, según reportes de El Universal.
Las primeras informaciones identifican a las víctimas como dos hombres y una mujer de entre 30 y 35 años, además del menor, todos de nacionalidad cubana. De manera preliminar, las autoridades apuntan a una fuga provocada por el mal funcionamiento de un boiler de paso, aunque la causa exacta aún deberá ser confirmada por los peritajes oficiales.
Una familia conocida y querida por la comunidad
De acuerdo con testimonios recogidos por La Jornada Estado de México, se trataba de una familia de médicos cubanos que llevaba tiempo residiendo en la zona. No eran desconocidos para el barrio. Al contrario, eran muy cercanos a los vecinos, atendían una farmacia cercana y ofrecían consultas médicas, además de apoyo solidario a quien lo necesitara.
“Siempre estaban dispuestos a ayudar”, comentaron residentes visiblemente afectados. Para muchos, no solo se trató de una pérdida humana, sino del adiós a personas que habían logrado integrarse y ganarse el respeto del vecindario.
Investigación en curso y muchas preguntas abiertas
Tras el hallazgo, el inmueble fue acordonado por la Policía Municipal y Estatal. Personal de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México realizó las diligencias correspondientes y ordenó el levantamiento de los cuerpos, que fueron trasladados al Servicio Médico Forense para la necropsia de ley, según informó Diario Portal.
La investigación sigue en curso y aún no se han revelado las identidades oficiales de las víctimas. Tampoco se ha aclarado si los médicos cubanos se encontraban en México bajo algún convenio gubernamental o si ejercían su labor de manera independiente, un detalle que podría abrir otro capítulo en una historia ya de por sí dolorosa.
Mientras tanto, en San Diego queda el silencio, el olor a gas ya disipado y la sensación amarga de que una familia entera se apagó sin que nadie pudiera hacer nada. Una tragedia que no distingue fronteras ni nacionalidades, pero que vuelve a recordar lo frágil que puede ser la vida.










