Incendio provocado por una explosión en tren que transportaba combustible en Sancti Spíritus deja dos ferroviarios lesionados

Redacción

Un nuevo incidente ferroviario volvió a desnudar la precariedad con la que se trabaja en Cuba. Este jueves, en Cabaiguán, Sancti Spíritus, dos ferroviarios resultaron lesionados tras un incendio provocado por la explosión de un fogón improvisado dentro de un coche-conductora, una escena que parece sacada de otra época… pero ocurre hoy.

El hecho se produjo pasadas las 4:30 de la tarde, cuando la rutina del municipio se rompió por el fuego que se desató en la conductora 7306 de un tren detenido en la llamada línea vieja, muy cerca de la Terminal de Ómnibus Intermunicipal. La información fue divulgada por el grupo Transportación Habana TH, uno de los pocos espacios donde todavía se filtran estos sucesos.

El tren pertenecía al chucho RECA de la Refinería Sergio Soto. La locomotora 51217, destinada al transporte de combustible, se encontraba detenida en la carrilera de cruce de la estación, esperando descargar diez ferrocisternas. En ese contexto, la tripulación utilizaba un fogón de aire para cocinar, una práctica tan común como peligrosa, impuesta por la falta de condiciones mínimas para los trabajadores.

La explosión del fogón provocó el incendio inmediato del coche-conductora. Como resultado, el auxiliar de maquinista Flor Leonardo Santiesteban y el maquinista Nelson Mejía Conde sufrieron lesiones, tanto por la explosión como durante el desacople apresurado de la locomotora para evitar una tragedia mayor.

Ambos fueron trasladados a un centro de salud cercano para recibir atención médica. Mientras tanto, la conductora quedó seriamente dañada y la tripulación perdió prácticamente todas sus pertenencias personales, otro detalle que rara vez aparece en los partes oficiales.

Según la versión divulgada, la locomotora no sufrió daños gracias a la rápida reacción de los propios trabajadores, que lograron aislarla a tiempo. Es decir, se salvaron por su experiencia y sangre fría, no por las condiciones de seguridad que debería garantizar el sistema ferroviario.

El incendio fue finalmente controlado con apoyo del Cuerpo de Bomberos y de vecinos de la zona, quienes, como tantas veces en Cuba, terminaron haciendo lo que el Estado no puede: ayudar con ropa y artículos básicos a los afectados.

Como es habitual, al lugar llegaron autoridades del Gobierno y del Partido Comunista, directivos del ferrocarril, la Policía Nacional Revolucionaria y órganos del Ministerio del Interior. Mucha presencia oficial después del desastre, pero silencio absoluto sobre por qué los ferroviarios tienen que cocinar con fogones improvisados dentro de un tren cargado de combustible.

Se anunció la creación de una comisión investigadora. En Cuba, eso suele traducirse en papeles, reuniones y ningún responsable claro. Mientras tanto, dos trabajadores quedaron lesionados y el sistema volvió a mostrar su verdadero estado: viejo, inseguro y sostenido a puro invento. Y cuando el invento falla, siempre paga el de abajo.

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