Sin mucho ruido y tratando de vender la historia como algo “planificado”, el régimen cubano anunció este jueves el inicio del regreso a la Isla de parte del personal médico desplegado en Venezuela, justo cuando el tablero político en Caracas se le vino abajo tras la captura de Nicolás Maduro, su aliado estrella en la región.
El Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP) salió a dar explicaciones en la red social X, asegurando que el retorno de los galenos responde a un proceso logístico normal, casi rutinario, como si en Venezuela no estuviera pasando absolutamente nada fuera de lo común.
La versión oficial: problemas de vuelos y nada más
Según el relato oficial, durante los últimos meses de 2025 se habrían producido atrasos en los viajes del personal sanitario debido a supuestas “dificultades con la transportación aérea”, el cierre del espacio aéreo venezolano y la suspensión de vuelos internacionales. Nada político, nada grave, todo muy técnico… al menos en el papel.
El MINSAP afirma que, una vez restablecidas las conexiones aéreas entre ambos países, esta semana se retomaron los traslados de los colaboradores de la salud hacia Cuba. En palabras del propio ministerio, la reanudación “marca el fin de la interrupción” y devuelve a la normalidad el ciclo de movilidad de la llamada colaboración médica, garantizando el cumplimiento de los contratos y el “derecho al descanso” de los profesionales. Un descanso que llega, curiosamente, cuando el barco chavista ya hace agua.
Silencios convenientes y cifras que no aparecen
Como ya es costumbre, el comunicado evita los detalles incómodos. No se informó cuántos médicos están regresando, ni si esta retirada parcial afectará la continuidad de los servicios médicos cubanos en Venezuela. Transparencia cero, como siempre.
El anuncio llega, además, en un momento especialmente delicado. El nuevo escenario político en Caracas y la presión directa de Estados Unidos sobre el gobierno interino venezolano han puesto la lupa sobre la presencia de personal extranjero, incluidos los contingentes cubanos vinculados no solo a la salud, sino también a áreas sensibles como la seguridad y los servicios estratégicos.
Washington ha sido claro al exigir a Delcy Rodríguez la salida del personal militar cubano, junto al chino, ruso e iraní. Y aunque La Habana jure que esto no tiene nada que ver con eso, las coincidencias son demasiado evidentes para ignorarlas.
¿Logística o retirada forzada?
Mientras el régimen insiste en que todo se debe a razones operativas, en redes sociales y entre analistas crece otra lectura: Cuba empieza a perder espacio en Venezuela. Sin Maduro, sin el respaldo político de antes y con un entorno cada vez más hostil, mantener la presencia cubana ya no resulta tan fácil ni tan rentable.
La narrativa oficial intenta maquillar la realidad, pero el mensaje es claro: cuando el aliado cae, los “colaboradores” empiezan a hacer maletas. Y esta vez, ni los tuits del MINSAP logran tapar el olor a retirada.










