El primer ministro del régimen cubano, Manuel Marrero Cruz, volvió este sábado al libreto gastado de la confrontación y las consignas, asegurando que el Gobierno no se siente intimidado por lo que llamó “amenazas yanquis”. Palabras grandilocuentes, cero soluciones.
“Las amenazas yanquis no nos sorprenden ni nos intimidan. Por nuestras venas corre sangre mambisa y rebelde. Para Cuba, Patria o Muerte no es consigna, es convicción; y la victoria no es una alternativa, es el único camino”, soltó Marrero, con el mismo tono épico que el régimen repite desde hace más de seis décadas, aunque el país esté a oscuras y con la nevera vacía.
El discurso llegó justo cuando el castrismo activó un nuevo Día de la Defensa, en medio del aumento de tensiones con Estados Unidos tras la caída de Nicolás Maduro, uno de los pilares que mantenía con respiración asistida a la economía cubana. Mucha pose, mucha consigna, pero ninguna explicación de cómo van a cocinar los cubanos sin gas ni electricidad.
Mientras en La Habana se habla de sangre mambisa, en Washington el tono es muy distinto. El senador republicano Ted Cruz afirmó que este es “el momento más prometedor” para ver caer al régimen comunista en Cuba. Según dijo en una entrevista con Fox News, si eso ocurre, muchos cubanoamericanos con recursos estarían dispuestos a invertir para levantar un país devastado por el socialismo.
Cruz comparó la situación cubana con el desastre venezolano y señaló directamente a los regímenes comunistas como responsables de haber destruido economías que, en condiciones normales, podrían ser prósperas. A su juicio, Cuba podría convertirse en una isla próspera si se permitiera la libre empresa y se sacara del poder a la cúpula comunista. También criticó duramente la política de la administración Obama de acercarse a los Castro, calificándola como un error histórico.
Las palabras del senador se suman a las recientes declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, quien fue todavía más claro. Según Rubio, los dirigentes cubanos están ante una disyuntiva: construir un país real con una economía real o seguir aferrados a una dictadura fallida que solo conduce al colapso.
Rubio no se anduvo con rodeos al describir al régimen como un grupo de incompetentes que no entienden cómo funciona una economía y que durante décadas han priorizado el control político por encima del bienestar del pueblo. Recordó además que el sistema cubano sobrevivió gracias a subsidios externos, primero de la Unión Soviética y después de Venezuela, apoyos que hoy ya no existen.
Mientras desde EE. UU. se habla de colapso sistémico y de un punto de quiebre histórico, en Cuba la respuesta oficial sigue siendo la misma de siempre: consignas, actos militares y llamados al sacrificio. Mucho “Patria o Muerte”, pero ni patria que funcione ni vida digna para la mayoría.










