El influencer Alex Otaola reaccionó sin rodeos a la confirmación oficial de la muerte de 32 cubanos en Venezuela durante la operación militar ejecutada por Estados Unidos para capturar al exdictador Nicolás Maduro. Y como es habitual en él, no usó paños tibios.
Desde sus redes sociales, el presentador de Hola! Ota-Ola dejó claro que, a su juicio, los fallecidos no eran víctimas inocentes ni cooperantes humanitarios, sino agentes del aparato represivo cubano puestos al servicio de una dictadura extranjera. “Los 32 cubanos eliminados en Venezuela no estaban ahí de vacaciones, eran represores al servicio de una ideología macabra”, escribió en Facebook, acompañando el mensaje con una consigna que apunta directamente al poder en La Habana: #CanelNext.
Las declaraciones de Otaola llegaron poco después de que la dictadura castrista reconociera oficialmente las muertes, algo que ya había sido adelantado por el presidente estadounidense Donald Trump. Según Washington, el esquema de seguridad de Maduro estaba controlado en gran parte por militares y agentes cubanos, enviados por el régimen de La Habana para sostener al jefe del llamado Cartel de los Soles.
El régimen cubano, fiel a su manual, intentó maquillar la noticia. En un comunicado difundido por sus medios oficiales, confirmó que los fallecidos pertenecían a las Fuerzas Armadas Revolucionarias y al Ministerio del Interior, pero aseguró que se encontraban en Venezuela cumpliendo supuestas “misiones de cooperación” solicitadas por ese país. Una narrativa que, para muchos cubanos, ya no engaña a nadie.
Trump fue mucho más directo. En declaraciones a The New York Post, afirmó que muchos cubanos murieron protegiendo a Maduro, y subrayó que fue una mala decisión del régimen enviarlos a cumplir ese rol. El secretario de Estado, Marco Rubio, respaldó esa versión y reiteró que el círculo de seguridad del exdictador venezolano estaba compuesto mayoritariamente por agentes cubanos.
La reacción de Otaola conecta con el sentir de una parte importante del exilio y de los cubanos dentro de la Isla, que ven estas muertes no como un acto heroico, sino como otra consecuencia del intervencionismo del castrismo, que exporta represión mientras en Cuba faltan comida, medicinas y electricidad.










