Trump no para: «El régimen cubano ha sobrevivido a todos los presidentes desde Eisenhower. ¿No sería maravilloso si esa racha terminara con Donald Trump?»

Redacción

El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, volvió a usar sus redes como altavoz político y lanzó otra señal clara sobre Cuba, esta vez poniendo el dedo en la llaga de la longevidad del régimen castrista, uno de los más envejecidos —y agotados— del planeta.

Desde su cuenta en Truth Social, Trump compartió sin comentarios un mensaje del escritor y exredactor de discursos de la Casa Blanca, Marc Thiessen, quien recordó una verdad incómoda para La Habana. El régimen cubano ha logrado sobrevivir a todos los presidentes estadounidenses desde la era de Eisenhower, y la pregunta que lanzó Thiessen fue tan simple como explosiva: qué pasaría si esa racha se rompiera ahora, bajo el mandato de Trump.

El gesto, aunque breve, no fue inocente. Trump no suele republicar mensajes al azar, y menos cuando apuntan directamente al corazón de un sistema que lleva más de seis décadas en el poder. Su silencio fue, en realidad, una aprobación implícita que bastó para encender las alarmas en el aparato propagandístico del castrismo.

El mensaje llega en un momento especialmente tenso entre Washington y La Habana. Desde la operación militar estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro, aliado clave del régimen cubano, la relación bilateral ha entrado en una fase de confrontación abierta. Cuba, que durante años vivió del respaldo político y energético de Caracas, hoy se encuentra más expuesta que nunca.

En las últimas semanas, la administración estadounidense ha endurecido sus advertencias contra el gobierno cubano y ha cerrado aún más el grifo de los apoyos energéticos que llegaban desde Venezuela. Trump fue directo este domingo al afirmar que no habrá más petróleo ni dinero para Cuba, y volvió a exigir que La Habana negocie antes de que el escenario se vuelva irreversible.

Estas publicaciones refuerzan un tono de choque frontal en la política exterior estadounidense y apuntan a un objetivo claro: poner fin a un régimen comunista que ha sobrevivido a base de represión, subsidios externos y propaganda, primero bajo los Castro y luego bajo sus herederos políticos.

La referencia de Thiessen, amplificada por Trump, subraya una percepción cada vez más extendida fuera de Cuba. El castrismo ha resistido crisis económicas, cambios globales y múltiples administraciones en Washington, pero nunca había enfrentado un contexto regional tan adverso como el actual.

Sin Maduro, sin petróleo asegurado y con la presión internacional aumentando, la supervivencia del régimen ya no parece una certeza histórica, sino una apuesta desesperada. Trump no lo dice de forma explícita, pero el mensaje es claro: la racha puede estar llegando a su final, y esta vez La Habana lo siente más cerca que nunca.

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