El congresista cubanoamericano Carlos A. Giménez soltó una bomba política este domingo, dirigida sin rodeos a Lis Cuesta Peraza, la esposa de Miguel Díaz-Canel y figura omnipresente del poder sin cargo ni votos. El mensaje llegó caliente, justo después de los acontecimientos en Venezuela que terminaron con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por fuerzas especiales de Estados Unidos.
Desde su cuenta en X, Giménez fue directo al cuello. Sin diplomacia y sin paños tibios, lanzó una advertencia que se volvió viral en minutos entre el exilio cubano y los opositores dentro y fuera de la Isla. “Estás a tiempo de entregar a Díaz-Canel”, escribió, dejando claro que una cárcel federal no pinta nada bien para quienes hoy se sienten intocables.
El comentario no salió de la nada. Hizo referencia directa a la operación Delta Force ordenada por Donald Trump el 3 de enero en Caracas, una acción que marcó el derrumbe definitivo del chavismo tras más de veinte años de poder sostenido a punta de represión y petróleo cubano. El mensaje fue claro: lo que pasó en Venezuela no fue un accidente, fue un aviso.
Giménez lleva días subiendo el tono contra La Habana. Ya había advertido que “los días del régimen cubano de colonizar Venezuela y oprimir a su pueblo han terminado”, señalando sin rodeos el papel de Cuba como titiritera del chavismo. Una verdad que el castrismo intenta tapar, pero que ya nadie compra.
Poco después, el congresista publicó una imagen todavía más explícita. El texto decía “El dictador títere de Cuba es el próximo”, acompañado de una ilustración de Díaz-Canel esposado, calcada al estilo de las fotos difundidas tras la captura de Maduro. El mensaje no necesitaba subtítulos.
En esa secuencia de publicaciones, Giménez dejó entrever lo que muchos ya comentan en voz alta: el destino del gobernante cubano podría no ser muy distinto al del exlíder venezolano. Según el legislador, el cerco sobre La Habana se sigue cerrando, justo cuando Washington endurece su postura y se acaba el margen para seguir jugando al inmovilismo.
Representante por Florida y uno de los críticos más constantes del régimen cubano en el Congreso estadounidense, Giménez trazó un paralelismo incómodo pero lógico. La impunidad que protegió al castrismo durante décadas empieza a resquebrajarse, y el mensaje es que nadie es eterno en el poder.
Muchos interpretaron esta advertencia como una señal más del giro definitivo en la política de Estados Unidos hacia Cuba, alineada con la postura de Trump y del secretario de Estado Marco Rubio. Ambos han repetido que el régimen enfrenta una última oportunidad para negociar una transición pacífica, aunque en La Habana sigan fingiendo sordera.
En redes sociales, las reacciones no se hicieron esperar. Hubo ironía, aplausos y memes. Uno de los comentarios más compartidos lo resumió todo con humor criollo: “Ya no se llama Díaz-Canel. Ahora se llama Días Contados”. Y cuando el choteo empieza a mezclarse con la política, es porque algo serio se está moviendo.










