Mientras Cuba se apaga, la élite almuerza en el Hotel Nacional

Redacción

Mientras la mayoría de los cubanos lidia a diario con apagones interminables, mesas vacías y una vida cada vez más cuesta arriba, las redes sociales vuelven a mostrar una Cuba muy distinta, reservada solo para unos pocos. En las últimas horas, una publicación ha vuelto a encender la indignación al poner el foco en los privilegios de figuras vinculadas a la élite del poder, completamente ajenas a la realidad del país.

Según información difundida por el perfil de Facebook La Tijera, Izuan Reorger López, sobrino de Fidel y Raúl Castro, fue visto recientemente disfrutando de un almuerzo en el Hotel Nacional de La Habana, uno de los lugares más emblemáticos y exclusivos de la Isla. Un sitio históricamente reservado para turistas, diplomáticos y personajes con acceso a un estatus que el cubano de a pie solo puede mirar desde afuera.

Reorger López, quien en redes sociales se presenta como “Reorger, discípulo de Fidel”, no es un desconocido dentro del entorno del poder. En más de una ocasión ha sido señalado como una figura cercana al círculo histórico del castrismo, alguien que se mueve con comodidad en espacios vetados para la mayoría de los ciudadanos.

En esta ocasión, según la publicación, no estaba solo. Lo acompañaba Ana Hurtado, ciudadana española residente en Cuba, conocida por sus vínculos directos con las altas esferas del régimen. Hurtado está casada con el hijo del fallecido general Senen Casas, una figura de peso dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, lo que explica su cercanía con los centros de poder.

Durante el encuentro, compartido de forma relajada en redes sociales, Ana Hurtado agradeció públicamente a Reorger López un obsequio muy particular: una jarra con una imagen suya junto al presidente Miguel Díaz-Canel. El gesto, que para muchos puede parecer anecdótico, fue recibido como una provocación por quienes sobreviven entre carencias y promesas incumplidas.

Como si fuera poco, Hurtado correspondió al regalo obsequiándole habanos, en un intercambio descrito como distendido y casi festivo. Todo ello, desde uno de los hoteles más lujosos del país, mientras millones de cubanos no saben si podrán cocinar ese día por falta de corriente o alimentos.

La escena contrasta brutalmente con la vida cotidiana del cubano promedio. Mientras unos intercambian regalos, sonrisas y lujos, otros hacen colas interminables por un pedazo de pollo, sobreviven con apagones de más de diez horas y ven cómo su calidad de vida se deteriora sin perspectivas reales de mejora.

Ana Hurtado ha sido mencionada en diversas ocasiones por medios independientes como colaboradora habitual de espacios alineados con el discurso oficial, defendiendo la narrativa del régimen desde una posición de comodidad y privilegio. Por su parte, Reorger López ha utilizado plataformas digitales para reivindicar el legado de la familia Castro, siempre desde una realidad muy distinta a la del pueblo que dice representar.

La publicación de La Tijera subraya precisamente eso: la desconexión total entre la élite y la Cuba real. Un país dividido entre quienes padecen la crisis y quienes parecen vivir en una burbuja ajena al sufrimiento colectivo.

Este tipo de imágenes no hacen más que alimentar el hastío y la frustración de una población cansada de discursos, sacrificios impuestos y ejemplos que confirman lo que muchos ya saben: en Cuba, no todos viven la misma crisis.

Habilitar notificaciones OK Más adelante