Un nuevo accidente laboral vuelve a sacudir al sector energético cubano, esta vez con un silencio que resulta tan impactante como el propio suceso. Un trabajador de la central termoeléctrica “10 de Octubre”, ubicada en Nuevitas, Camagüey, perdió la vida en la madrugada del 7 de enero, mientras cumplía con su jornada laboral. Hasta ahora, el hecho no ha sido informado por los medios oficiales, lo que ha generado indignación y numerosas preguntas en redes sociales.
Según informaciones difundidas por fuentes no oficiales, el accidente ocurrió mientras se realizaban labores de inspección en la unidad número 5, luego de que esta saliera de servicio. En ese contexto, uno de los operarios se encontraba revisando posibles daños dentro de la instalación, una tarea habitual en este tipo de plantas, cuando ocurrió la tragedia.
La página de Facebook Nio Reportando un Crimen detalló que el suceso tuvo lugar alrededor de las 4:35 de la madrugada. De acuerdo con esa versión, el trabajador cayó al vacío desde una escalera interna de la termoeléctrica, en circunstancias que aún no han sido esclarecidas oficialmente.
La víctima fue identificada como Ricardo Arango Soler, de 60 años de edad, un hombre con una larga y reconocida trayectoria en el sector eléctrico cubano. Las lesiones sufridas tras la caída fueron fatales y le provocaron la muerte de manera inmediata, según los reportes conocidos hasta el momento.
Las informaciones preliminares apuntan a que el accidente pudo haber ocurrido tras un resbalón o debido al deterioro de uno de los peldaños de la escalera por la que transitaba. Este tipo de infraestructuras, muchas veces envejecidas y sin el mantenimiento adecuado, representan un riesgo constante para los trabajadores que operan en condiciones extremas.
Varios activistas en redes sociales señalaron que la Guardia Operativa Provincial se encuentra investigando el hecho para determinar responsabilidades y esclarecer si existieron fallos en las medidas de seguridad laboral dentro de la planta. Sin embargo, hasta el momento no se ha emitido ningún comunicado oficial al respecto.
El silencio institucional ha sido uno de los aspectos más criticados. Ni los medios estatales ni las entidades vinculadas al sistema electroenergético nacional han informado sobre el fallecimiento. La noticia ha circulado únicamente gracias a publicaciones independientes, activistas y personas cercanas al trabajador.
Desde la página de la activista Irma Lidia Broek, el suceso fue descrito como un accidente laboral directamente relacionado con las malas condiciones de las instalaciones. En su publicación, destacó que Ricardo Arango Soler contaba con décadas de experiencia y se encontraba cumpliendo con su deber cuando ocurrió la caída.
Compañeros del turno B de la termoeléctrica expresaron su dolor en redes sociales, recordándolo como un trabajador comprometido, respetado y siempre dispuesto a enseñar. Varios mensajes lo describieron como “un gran maestro”, alguien que guiaba y apoyaba constantemente a otros operarios dentro de la planta.
Personas cercanas también señalaron que Ricardo se desempeñaba como jefe de bloque, una responsabilidad que asumió durante años con vocación y entrega, ganándose el respeto de todo el colectivo laboral.
Este accidente vuelve a poner sobre la mesa el estado crítico de muchas instalaciones industriales en Cuba, así como las condiciones en las que operan trabajadores del sector energético, obligados a enfrentar riesgos constantes en medio del deterioro estructural.
Mientras avanza una investigación de la que poco se sabe, han sido amigos, compañeros y activistas quienes han mantenido viva la memoria de Ricardo Arango Soler, a la espera de una explicación oficial que esclarezca lo ocurrido y asuma responsabilidades.
Este caso recuerda inevitablemente otros accidentes recientes en termoeléctricas del país, como el fallecimiento del joven operador Carlos Rafael López Ibarra, en la CTE Renté de Santiago de Cuba, quien murió tras sufrir quemaduras en el 89 % de su cuerpo durante una explosión de vapor. Historias distintas, mismo patrón: riesgo, sacrificio y demasiadas veces, silencio.










