Palabras de Trump sobre posibilidad de Marco Rubio como presidente de Cuba se expande como pólvora en la prensa internacional

Redacción

Lo que Donald Trump soltó, medio en chucho y medio en provocación, sobre Marco Rubio como eventual “presidente de Cuba” no fue un simple comentario para calentar redes. La pulla tenía veneno político, y el eco internacional lo dejó clarito.

En cuestión de horas, la frase empezó a rodar por medios de peso en América Latina, Estados Unidos y Europa. Titulares, análisis y especulaciones volvieron a colocar a Cuba en el centro de un relato incómodo para el poder: presión externa, confrontación directa y un régimen cada vez más arrinconado.

Todo arrancó cuando Trump compartió en Truth Social una publicación que sugería a Rubio como presidente cubano “cuando el gobierno caiga”. La respuesta del expresidente fue corta, pero explosiva: “Me suena bien”. Con eso bastó. No hizo falta más pólvora.

En Estados Unidos, medios como The New York Post leyeron el comentario como algo más serio que una gracia digital. Recordaron que Rubio no es un actor secundario, sino una de las figuras con más peso dentro de la actual política exterior hacia Cuba, conocido por su postura frontal contra la dictadura y su cero paciencia con La Habana.

El tabloide también puso el foco en el contexto, que es clave. Trump ha amenazado con cerrar definitivamente el grifo del petróleo y el dinero que llegaban desde Venezuela, y ha lanzado advertencias claras de que el régimen cubano debería empezar a preocuparse de verdad. Nada de metáforas suaves.

En América Latina, el diario argentino La Nación interpretó el mensaje como parte de una escalada mayor. Según su lectura, la frase llega acompañada de presiones directas y advertencias de intervención, en un escenario ya tensionado por la reciente captura de Nicolás Maduro tras una operación militar estadounidense. Para La Habana, ese detalle no es menor.

El medio recordó además declaraciones pasadas de Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, quien dejó caer sin rodeos que si él estuviera en el poder en Cuba, estaría bastante preocupado. Traducido al cubano de a pie: el mensaje iba con nombre y apellido.

Desde Centroamérica, Prensa Libre habló sin vueltas de un aumento de la tensión regional. El diario guatemalteco vinculó el comentario de Trump con el derrumbe del respaldo venezolano y una política estadounidense cada vez más dura contra los aliados del castrismo. Para ellos, mencionar a Rubio no fue casualidad, sino un aviso directo: presión, advertencia y músculo político.

El ruido cruzó el Atlántico. France 24 en Español presentó a Rubio como una de las figuras más influyentes en la estrategia de Washington hacia América Latina, con un discurso abiertamente anticomunista y una receta clara basada en sanciones y asfixia política al régimen cubano.

Aunque Trump habló con tono burlón, el canal europeo subrayó que el escenario ya no se analiza como ciencia ficción, sobre todo por el rol central que Rubio juega hoy en la agenda regional de Estados Unidos.

Para los cubanos, dentro y fuera de la isla, el asunto no es chiste. Más allá del sarcasmo, la insistencia de Trump en cortar recursos, exigir acuerdos “antes de que sea demasiado tarde” y hablar de Cuba en clave de cambio de poder vuelve a poner al régimen contra la pared.

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