El último mensaje de Donald Trump dirigido al régimen cubano cayó como una bomba política. Sin rodeos ni diplomacia blanda, el presidente estadounidense soltó una advertencia clara: “hagan un trato antes de que sea demasiado tarde”, y con eso bastó para desatar una avalancha de reacciones entre cubanos dentro y fuera de la Isla.
Ayer domingo por la noche, a bordo de su avión, Trump fue abordado por una periodista que le preguntó directamente: “¿Qué tipo de acuerdo estás buscando con Cuba?”.
Su respuesta fue tan breve como intrigante: “Cuba, lo descubrirás muy pronto. Estamos hablando con Cuba, lo sabrás muy pronto”.
La frase llegó justo después del corte total del petróleo venezolano, el salvavidas que durante años mantuvo respirando artificialmente a la dictadura. Y como era de esperar, las redes sociales ardieron.
Entre los mensajes más repetidos dominó una sensación clara: el régimen está más débil que nunca. Varios usuarios celebraron la postura del presidente estadounidense y recordaron que Trump no suele hablar por gusto. “Cuando dice algo, lo cumple”, escribió uno. Otro fue más directo: “Ahora sí, se les acabó el cuento”.
El tono general osciló entre la ilusión y el escepticismo aprendido a golpes. Algunos pedían cambios urgentes para evitar más sufrimiento al pueblo. Otros, con menos fe en la cúpula gobernante, recordaban que el castrismo nunca escucha porque vive desconectado del país real, encerrado en privilegios y propaganda.
Desde el exilio, especialmente en Miami, muchos comentarios fueron aún más duros. “Que termine ya esta pesadilla de casi 70 años”, escribió un cubano. Otros exigieron mano dura y rechazaron cualquier negociación con quienes consideran responsables de la ruina nacional. No faltaron las comparaciones con Venezuela y la caída de Maduro, vistas como un espejo incómodo para La Habana.
También aparecieron voces que, sin defender al régimen, pidieron cautela. El miedo a un conflicto armado estuvo presente en varios mensajes. “Hace falta una transición sin sangre”, escribió un usuario, mientras otro advertía que las guerras nunca las pagan los de arriba, sino los pueblos.
Aun así, muchos coincidieron en que la pelota está en la cancha del régimen. Si alguna vez hubo un momento para ceder sin que todo termine peor, es este. “Si de verdad les importa el pueblo, que lo demuestren ahora”, escribió una habanera. Otros fueron más crudos: “La gente está agotada, sin futuro. Si no aflojan, después no habrá vuelta atrás”.
Entre los comentarios más compartidos se repitieron reclamos de libertad, elecciones reales y liberación de los presos políticos. También apareció la ironía amarga que define al cubano cansado: “Prefieren ver al país hundido antes que soltar el poder”.
Las posturas más radicales tampoco faltaron. Algunos pidieron una intervención directa, convencidos de que con dictaduras no se negocia. “Peor no podemos estar”, escribió una usuaria, resumiento el sentir de quienes ya no temen al caos porque llevan décadas viviéndolo.
Para muchos, el mensaje de Trump no fue solo una frase fuerte, sino una advertencia seria. Un aviso de que el margen de maniobra del castrismo se achica peligrosamente. “El trato es simple: váyanse por las buenas”, comentó alguien, sin adornos.
Figuras de la oposición también reaccionaron. José Daniel Ferrer, líder de la UNPACU, calificó el mensaje como una señal necesaria contra un régimen que definió como criminal. El politólogo Manuel Cuesta Morúa insistió en que cualquier acuerdo debe ser con el pueblo y no con la cúpula. Desde La Habana, el periodista Boris González Arenas recordó que los pueblos oprimidos rara vez se liberan solos.
Analistas e intelectuales coincidieron en un punto clave: el régimen está acorralado. Sin petróleo venezolano, con Rusia distraída en Ucrania, China cansada de impagos y un país exhausto y empobrecido, el tablero nunca había sido tan desfavorable para el castrismo.
Entre la fe y el miedo, miles de cubanos siguen esperando. Algunos lo dijeron claro en redes: Trump no está para jueguitos. Otros lo resumieron con esperanza contenida: “Ahora sí tiene que pasar algo. Cuba necesita un cambio total”.









