Sandro Castro, el nieto más mediático de Fidel Castro, vuelve a hacer de las suyas en redes sociales y, como casi siempre, no pasó desapercibido. Esta vez se colocó nuevamente en el ojo del huracán tras publicar un video donde aparece bailando frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana al ritmo del ya famoso “peace forever” de Nicolás Maduro.
En las imágenes, Sandro se muestra con ropa juvenil, gorra de Mercedes Benz bien visible y una pequeña bandera de Venezuela en la mano. Mientras brinca y baila frente a la sede diplomática estadounidense, deja claro que no se trata de un video improvisado, sino de un mensaje cuidadosamente calculado para generar ruido.
El clip está editado con efectos visuales y utiliza el audio de Maduro diciendo “Yes, peace, peace forever”, seguido de la frase “esto se llama lenguaje tarzaneao”. Ambas expresiones forman parte de discursos recientes del líder chavista, en los que recurrió al canto y al baile para pedirle a Estados Unidos que no atacara a Venezuela.
La elección del lugar no es casual. Grabar el video frente a la Embajada de EE.UU. le añade una fuerte carga simbólica y política, algo que muchos usuarios interpretaron como una provocación directa. Otros lo vieron como una burla abierta, tanto hacia el gobierno estadounidense como hacia el propio Maduro.
El uso de una consigna asociada a un mandatario señalado por violaciones de derechos humanos y por el colapso económico de su país terminó de darle al video un tono de chanza y desafío. Para muchos, Sandro no estaba apoyando a Maduro, sino riéndose de él… y de paso, del sistema político que ambos representan.
Las redes no tardaron en reaccionar. Los comentarios fueron tan ácidos como irónicos. “Así va a bailar cuando Trump vaya por sus abuelos”, escribió un usuario. “Tú ve durmiendo con ropa, por si acaso”, comentó otro. No faltó quien recordara episodios pasados con sarcasmo: “El último que bailó así se lo llevaron de vacaciones a New York, mijito”.
Un santiaguero resumió lo que muchos piensan: que Sandro se burla de Maduro y de Cuba porque sabe que es intocable dentro del país. Y es que su apellido pesa más que cualquier código penal.
El video llega en un contexto especialmente delicado, apenas días después de la captura del exgobernante venezolano por fuerzas estadounidenses, un hecho que sacudió el tablero político regional y dejó al gobierno cubano en una posición de extrema fragilidad.
No es la primera vez que Sandro Castro lanza mensajes ambiguos. Tras la detención de Maduro, publicó otro video presentándose como “el Vampirash”, diciendo que estaba “ajustando su lente internacional” y asegurando sentirse unido al pueblo venezolano, mientras pedía que la libertad y la democracia fueran decididas por los ciudadanos.
Sin embargo, cerró ese mensaje con una frase que dejó a muchos rascándose la cabeza: “¿Qué hicieron con los 50 millones? El que tenga eso que me mande un mensajito oculto”. Una referencia que muchos relacionaron con recompensas y versiones no oficiales sobre la captura de Maduro, desatando una avalancha de burlas en redes.
Mientras tanto, en Cuba, activistas, periodistas independientes y ciudadanos comunes enfrentan multas, citaciones y prisión por expresar opiniones críticas. En contraste, Sandro Castro se mueve con total libertad, protegido por un apellido que funciona como escudo.
El nuevo video frente a la Embajada de EE.UU., con bandera venezolana incluida y el audio de Maduro de fondo, vuelve a dejar en evidencia la enorme distancia entre los privilegios de unos pocos y la realidad de millones de cubanos que no pueden hablar, mucho menos bailar, sin consecuencias.










