En medio de una tensión que no deja de escalar, aviones de la Marina de Estados Unidos continúan realizando operaciones cerca de Cuba, y todo apunta a que al menos dos han ingresado al espacio aéreo nacional sin ser detectados por los sistemas del régimen. Un escenario que deja en ridículo el discurso oficial de control absoluto y “defensa inexpugnable”.
Este lunes se sumó un dato todavía más inquietante. Radares detectaron un caza ligero supersónico F-5N Tiger II de la US Navy entrando al espacio aéreo cubano, tras despegar desde Key West, en el sur de la Florida, sin un destino declarado. Testigos en la provincia de Matanzas aseguraron haber visto la aeronave sobrevolando la zona, mientras en La Habana reinaba el silencio más conveniente.
El F-5N Tiger II no es un avión cualquiera. Aunque no se utiliza como plataforma de espionaje ni de ataque estratégico, es empleado como “avión agresor” en entrenamientos militares, simulando cazas enemigos para evaluar defensas, radares y tiempos de respuesta. Traducido al cubano claro: sirve para probar qué tan ciego o lento es el sistema del otro lado.
Estas maniobras no son improvisadas. El patrón recuerda demasiado a lo ocurrido en Venezuela semanas antes de la captura de Nicolás Maduro, cuando aeronaves estadounidenses realizaron vuelos similares, midieron capacidades y recopilaron información clave antes del desenlace. Hoy, la historia parece repetirse sobre el cielo cubano.
El objetivo de estas operaciones sería mapear zonas estratégicas de la Isla y evaluar la tecnología militar real con la que cuenta el régimen, muy lejos de la épica inflada que repite el MINFAR en comunicados y consignas. Cada vuelo es una pregunta lanzada al aire: ¿ven algo?, ¿reaccionan?, ¿o miran para otro lado?
Mientras tanto, ni el gobierno cubano ni Washington han emitido pronunciamiento alguno. Pero el mutismo en La Habana pesa más. Viene justo después de amenazas grandilocuentes, discursos de “guerra de todo el pueblo” y promesas de convertir a Cuba en una “trampa para invasores”. Mucha boca… y poco radar.
Los datos de monitoreo aéreo no mienten. En los últimos cinco días, plataformas como FRadar24 han registrado rutas de aviones de entrenamiento de la US Navy muy cerca del norte de Matanzas, La Habana, Villa Clara y Artemisa. Cuatro provincias, cuatro días distintos, el mismo patrón.
Para un régimen que vive de aparentar fuerza, que cazas extranjeros se acerquen o crucen el espacio aéreo sin oposición es un golpe demoledor al relato oficial. No es solo un tema militar, es político: expone vulnerabilidad, improvisación y una defensa más propagandística que real.







