De militares a marionetas: la “fantasía” del MINFAR que ha desatado las burlas en las redes sociales

Redacción

Si alguien ve el video sin contexto, perfectamente podría pensar que se trata de un concurso de majorettes, un ensayo para carnaval o una coreografía escolar mal montada. Pero no. Lo que aparece en pantalla son cadetes del MINFAR, vestidos de verde olivo, marchando en perfecta sincronía, girando sobre sí mismos, golpeando el suelo con las botas y saludando al aire como si estuvieran bailando una coreografía cuidadosamente ensayada. Todo muy ordenado, sí… pero completamente desconectado de cualquier lógica militar real.

El video, difundido por el propio Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, muestra lo que la institución llama con absoluta seriedad un ejercicio de “fantasía militar”. Y aunque la intención parecía ser demostrar disciplina y preparación, el resultado fue todo lo contrario: una avalancha de memes, burlas y comentarios irónicos que no tardaron en inundar las redes sociales.

La escena recuerda más a un espectáculo coreográfico que a un entrenamiento de combate. Filas de jóvenes uniformados marchan y se mueven como si siguieran una partitura invisible, con gestos exagerados y movimientos que no parecen tener ningún propósito táctico o defensivo. Ni rastro de maniobras de combate, estrategia o simulación real de una situación militar.

El material fue grabado en una instalación militar y compartido recientemente en redes, donde rápidamente se volvió viral. No por admiración precisamente, sino porque muchos usuarios no podían creer que ese despliegue fuera presentado como algo serio y digno de orgullo institucional.

Las críticas no se hicieron esperar. Usuarios señalaron que la supuesta demostración de disciplina parecía más un número de danza contemporánea con botas militares que una muestra de fuerza o preparación. La coordinación, lejos de impresionar, fue calificada como torpe; los movimientos, como absurdos; y la música de fondo, como más apropiada para un desfile de bastoneras que para un ejercicio marcial.

Lo más llamativo es que no se trata de una parodia ni de una iniciativa aislada de algún instructor creativo. Todo lo contrario. El propio MINFAR publicó en mayo los “Resultados de la competencia de fantasía militar”, anunciando con orgullo a los ganadores. El primer lugar fue para la Escuela Interarmas “General Antonio Maceo”, seguida por la Escuela Interarmas “General José Maceo” y el Instituto Técnico Militar “José Martí”.

O sea, estamos hablando de una práctica oficial, institucionalizada y premiada. Algo que, según los estándares del régimen, merece reconocimiento y aplauso. No es un invento de redes ni una exageración mediática.

Mientras tanto, el país enfrenta una crisis profunda: apagones interminables, escasez, salarios que no alcanzan y una población cada vez más agotada. En ese contexto, ver a las Fuerzas Armadas dedicando tiempo y recursos a perfeccionar coreografías sincronizadas resulta, como mínimo, desconcertante.

La llamada “fantasía militar” termina siendo un retrato tragicómico del desvío de energía hacia lo simbólico, lo teatral y lo absurdo. Y muchos se preguntan, entre la risa y el asombro: ¿de verdad el MINFAR cree que este tipo de espectáculos proyecta poderío? ¿O estamos simplemente ante otro episodio donde la propaganda se desconecta por completo de la realidad?

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