Mike Hammer le canta las cuarenta al régimen cubano: “La dictadura ya no tiene margen”

Redacción

En una entrevista sin rodeos concedida al periodista Mario J. Pentón para Martí Noticias, el encargado de Negocios de Estados Unidos en La Habana, Mike Hammer, dejó bien clara la postura de la administración Trump frente al desastre cubano. Nada de paños tibios ni diplomacia de salón: represión, mentiras y abuso de poder, eso fue lo que puso sobre la mesa.

Con un discurso firme, Hammer desmontó la narrativa oficial del régimen, volvió a exigir la liberación inmediata de los presos políticos y lanzó una advertencia directa: la conducta de la dictadura cubana ya no será tolerada. Un mensaje que cayó como cubo de agua fría en un poder acostumbrado a salirse con la suya.

Sobre las supuestas conversaciones entre Washington y La Habana, el diplomático fue elegante, pero claro. Tras el cruce público entre Donald Trump y Miguel Díaz-Canel, Hammer evitó entrar en detalles, aunque dejó algo bien definido: cuando Trump habla, no improvisa. Con esa frase respaldó la versión del presidente estadounidense y dejó entrever que cualquier contacto con el régimen pasa por condiciones políticas claras, no por cuentos ni desmentidos de última hora.

Hammer subrayó que Estados Unidos está del lado del cubano de a pie, no de la cúpula que vive desconectada de la realidad. Y fue tajante: mientras no haya respeto a los derechos fundamentales, no habrá concesiones ni guiños diplomáticos.

El funcionario, que ha recorrido casi toda la Isla y ha hablado directamente con la gente en sus casas, aseguró que el malestar es generalizado. Según contó, muchos cubanos ya no hablan solo de fracaso, sino de traición. La promesa revolucionaria, dijo, no solo no cumplió, sino que dejó a la gente tirada.

También desmontó uno de los mantras favoritos del régimen: el embargo. Para Hammer, culpar a Estados Unidos por la falta de medicinas, apagones eternos, escasez de combustible o montañas de basura es pura propaganda. Recordó que los alimentos y las medicinas no están sancionados, y que mientras los hospitales se caen a pedazos, los hoteles de lujo siguen iluminados como si nada. Ahí, afirmó, está la prueba de que el problema no es externo, sino la mala gestión y la política fallida de la élite gobernante.

Uno de los momentos más contundentes de la entrevista llegó al hablar de los más de mil presos políticos, muchos de ellos encarcelados tras las protestas del 11 de julio de 2021. Hammer no dejó espacio a interpretaciones: su liberación no es negociable. O salen todos, o no hay diálogo posible.

Denunció los abusos cometidos contra ciudadanos desarmados que solo salieron a protestar por hambre, apagones y falta de futuro, y recalcó que la presión internacional es clave para frenar a un régimen que se sostiene a base de miedo y represión.

En materia migratoria, Hammer también fue directo. Acusó al gobierno cubano de usar la emigración como arma política y respaldó las restricciones recientes impuestas por Washington. Recordó que Cuba sigue catalogada como país patrocinador del terrorismo y señaló que se está corrigiendo la entrada a Estados Unidos de funcionarios y represores mientras el pueblo sufre dentro de la Isla.

Confirmó además que se trabaja en nuevas sanciones, especialmente contra estructuras controladas por los militares, como GAESA, y denunció las llamadas misiones médicas como una forma moderna de tráfico de personas que alimenta al aparato represivo.

Antes de cerrar, Hammer lanzó un mensaje a la comunidad internacional: salgan de La Habana, hablen con la gente y dejen de comprar el cuento oficial. Insistió en que el aislamiento del régimen no puede recaer solo en Estados Unidos y que Europa y América Latina deben dejar la comodidad diplomática.

Sobre el futuro, el diplomático no dudó. Dijo que ve una Cuba libre, y aseguró que ese momento se está acercando. Una frase que suena a esperanza para muchos y a amenaza directa para un poder cada vez más acorralado.

Mike Hammer no habló como un burócrata más. Habló como alguien que entiende que sin libertad y derechos humanos no hay trato posible, y dejó claro que, esta vez, el régimen cubano no podrá seguir pateando la lata.

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