Denuncian circulación de billetes de 100 dólares falsos en la provincia de Matanzas

Redacción

¡Cuba sigue dando titulares que parecen sacados de una serie policial! Esta vez, el escenario fue el municipio de Unión de Reyes, en la provincia de Matanzas, donde salió a la luz un nuevo caso de falsificación de moneda extranjera. La información fue divulgada por la página oficialista de Facebook Con Todos La Victoria, conocida por estar muy alineada con las autoridades policiales. Más allá del hecho puntual, el caso vuelve a poner sobre la mesa un problema cada vez más común en la Isla: el aumento de estafas y delitos económicos en medio de una crisis que no da tregua, una dolarización informal descontrolada y una población que sobrevive como puede.

Según el reporte, todo comenzó de la manera más cotidiana posible. Una joven intentó pagar en una cafetería privada utilizando un billete de 100 dólares. Nada fuera de lo normal en un país donde el dólar circula más que el peso cubano. Sin embargo, algo levantó sospechas y terminó alertando a las autoridades. Al revisar el billete, los agentes confirmaron que era falso. Lo que parecía un simple intento de pago terminó escalando rápidamente cuando se descubrió que la mujer llevaba consigo otros 16 billetes falsificados de la misma denominación.

El caso tomó entonces un giro mucho más serio. La presunta implicada fue identificada como Irayis Cañizares Hernández, y de inmediato se inició una investigación para esclarecer de dónde salió ese dinero falso, si actuaba sola o si detrás existe una red organizada dedicada a este tipo de delitos. Aunque la información oficial no profundiza demasiado, el simple hecho de portar 17 billetes falsos de 100 dólares deja claro que no se trata de una casualidad ni de un error inocente.

Este episodio no ocurre en el vacío. Forma parte de una tendencia que preocupa cada vez más a los cubanos: el aumento sostenido de estafas de todo tipo. Desde billetes falsos y fraudes electrónicos hasta engaños en la compra y venta de productos, pasando por operaciones turbias en el mercado informal de divisas. La falta de efectivo, un sistema bancario ineficiente y la dependencia creciente del dólar han creado el terreno perfecto para que proliferen estos delitos.

En los últimos meses, los reportes se repiten como un mal estribillo: transferencias falsas, suplantación de identidad, billetes que no valen nada y pequeños negocios privados que terminan pagando el precio más alto. Muchos cuentapropistas trabajan casi exclusivamente en efectivo, sin respaldo real ni mecanismos de protección, quedando totalmente expuestos ante cualquier engaño.

Las páginas oficialistas suelen cerrar estos casos con el clásico llamado a “elevar la percepción del riesgo” y a extremar las precauciones. Pero la realidad es más compleja. No se puede cargar toda la responsabilidad sobre los ciudadanos cuando el problema nace de un sistema económico colapsado, dominado por la informalidad y donde el Estado ya no logra garantizar algo tan básico como la seguridad financiera. Mientras tanto, historias como esta seguirán apareciendo… y no parecen tener final cercano.

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