El régimen cubano volvió a sacar el uniforme de gala del discurso militarista con el arranque del llamado Año de preparación para la defensa 2026 dentro de las FAR. La consigna oficial promete “invulnerabilidad militar” y un supuesto perfeccionamiento del “empleo combativo” de las tropas. En la práctica, lo que se vio fue un déjà vu: imágenes recicladas, retórica de Guerra Fría y mucha épica de cartón.
El Noticiero Nacional de Televisión puso en pantalla tanques, armas y formaciones militares como si el país estuviera a punto de desembarcar en Normandía. La escenografía huele a los años 80, cuando el miedo al “enemigo externo” servía para tapar cualquier desastre interno.
El contexto no ayuda al teatro
El tono belicista llega justo cuando Estados Unidos refuerza su presencia en el Caribe tras la operación que terminó con la captura de Nicolás Maduro y el control del proceso de transición venezolana, bajo la supervisión directa de Donald Trump y Marco Rubio. Mientras Washington mueve fichas reales en la región, La Habana responde con discursos gastados y poses para la cámara.
Díaz-Canel intenta vender cohesión y fortaleza, pero la realidad se cuela por las grietas. Las imágenes de soldados flacos, mal equipados y entrenamientos que parecen más una clase de educación física que maniobras militares provocaron burlas inmediatas en redes sociales. No es mala fe: es lo que se ve.
Mucho “combate”, poca comida
El acto central se realizó en la unidad de tanques Gloria Combativa Rescate de Sanguily, con el general de brigada Roberto Navarro Cabrejas al frente. El mensaje fue el de siempre: el ejército está listo para enfrentar cualquier agresión “junto al pueblo”. Un pueblo que, por cierto, pasa más tiempo buscando comida y electricidad que preparándose para una guerra imaginaria.
El programa de las FAR habla de modernización del armamento y refuerzo ideológico. También reaparecen las frases comodín de la institución: producción de alimentos, atención al hombre, autosuficiencia. Traducido al cubano de a pie: los militares también están sobreviviendo como pueden.
Propaganda en tiempos de debilidad
Este nuevo “año de preparación” suena menos a estrategia defensiva y más a maniobra simbólica para aparentar control en el momento más frágil del régimen en décadas. Sin petróleo venezolano, con apagones interminables y una población agotada, el castrismo vuelve a su libreto favorito: inventarse una amenaza externa para justificar su permanencia.
Tanques viejos, consignas rancias y soldados con cara de hambre no construyen invulnerabilidad. Construyen memes. Y eso, por mucho que les duela, también es una forma de batalla… que el régimen está perdiendo.










