¡Ultima Hora! Estados Unidos anuncio este miercoles el comienzo de vuelos fletados con ayuda humanitaria hacia Cuba

Redacción

Mientras el régimen guarda silencio incómodo, la Iglesia Católica confirmó que la ayuda humanitaria enviada por Estados Unidos ya está en suelo cubano y será entregada directamente a las familias afectadas por el huracán Melissa, sin intermediación estatal.

Cáritas Cuba informó que el primer vuelo aterrizó este miércoles en el aeropuerto internacional de Holguín con 528 kits de alimentos y 660 kits de higiene, organizados por Catholic Relief Services con apoyo técnico de Cáritas Alemania. La asistencia será distribuida de manera gratuita en Cacocum y comunidades cercanas, priorizando a los hogares más golpeados por el ciclón.

El dato clave no es solo la llegada de la ayuda, sino cómo se entregará. Según confirmó la organización católica, los recursos llegarán directamente al pueblo, esquivando las estructuras del régimen que durante años han politizado, desviado o condicionado la asistencia humanitaria.

En los próximos días se espera un segundo envío hacia Santiago de Cuba, y más adelante arribará por vía marítima el resto de la carga. El plan contempla beneficiar a unas 6.000 familias en las diócesis de Holguín-Las Tunas, Bayamo-Manzanillo, Santiago de Cuba y Guantánamo-Baracoa, zonas que aún arrastran graves daños materiales y una crisis social profunda tras el paso de Melissa.

Cáritas subrayó que la entrega se realizará bajo principios de transparencia, dignidad y esperanza, dejando claro que se trata de una donación del pueblo estadounidense al pueblo cubano, no de un gesto político ni de un favor entre gobiernos.

La confirmación desmonta, una vez más, el discurso oficial que presenta a Estados Unidos como enemigo permanente, mientras es precisamente desde allí de donde llega ayuda concreta en medio del colapso interno. Al mismo tiempo, expone la incomodidad del régimen, que enfrenta el dilema de explicar por qué no puede —o no quiere— garantizar lo más básico a su población.

En un país donde escasea la comida, falta la electricidad y miles de familias siguen viviendo entre escombros, la ayuda que llega sin consignas ni propaganda habla más fuerte que cualquier discurso. Y deja una verdad difícil de tapar: cuando el Estado falla, otros sí aparecen.

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