Al amanecer de este jueves 15 de enero, el mercado informal de divisas en Cuba volvió a mandar una señal clara: el peso cubano sigue perdiendo terreno. Tanto el dólar como el euro arrancaron la jornada con nuevos incrementos, confirmando la racha alcista que arrastran desde los primeros días de 2026.
A las siete de la mañana, la moneda estadounidense se cotizaba en torno a 475 CUP, cinco pesos más que el valor registrado previamente. No es un salto espectacular, pero sí otro empujón en una escalera que no deja de subir y que refleja la desconfianza total en la moneda nacional.
El euro, por su parte, siguió el mismo camino y alcanzó los 515 CUP, marcando su tercer aumento consecutivo. De nuevo, un alza de cinco pesos que lo coloca en su nivel más alto reciente, según las tasas publicadas por el medio independiente elTOQUE. En Cuba, cuando el euro sube así, no es por casualidad, es porque la economía aprieta y el miedo empuja.
La Moneda Libremente Convertible, mientras tanto, se mantiene congelada en 400 CUP desde el viernes pasado. Esa “estabilidad” no es señal de fortaleza, sino de manipulación. La MLC hace tiempo dejó de responder a la lógica del mercado y se mueve más por decisiones administrativas que por demanda real.
Desde inicios de enero, el dólar y el euro vienen mostrando una tendencia sostenida al alza. Este periodo coincide con la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero, un golpe político que sacudió a un aliado clave del régimen cubano y añadió más incertidumbre a una economía ya en terapia intensiva.
En diciembre de 2025, ambas divisas se mantuvieron relativamente estables, incluso después de la entrada en vigor de la nueva tasa de cambio oficial con flotación administrada. Según análisis del Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba, el mercado informal ya había descontado esas medidas, lo que deja claro que los anuncios oficiales pesan cada vez menos frente a la realidad.
Las proyecciones para enero ya anticipaban un escenario tenso, y los valores actuales lo confirman. El dólar y el euro se mueven en la parte más alta de lo previsto, una señal de que el mercado está bajo presión constante y de que nadie quiere quedarse atrapado con pesos.
Detrás de este comportamiento hay causas conocidas, aunque el régimen prefiera no nombrarlas. La inestabilidad regional tras la caída del chavismo, la escasez crónica de divisas, el golpe a la confianza provocado por el congelamiento de fondos en bancos cubanos y el uso artificial de la MLC como instrumento monetario han creado un cóctel explosivo.
Mientras el Banco Central intenta sostener ficciones contables, la calle responde con números reales. El mercado informal no cree en discursos, cree en riesgos. Y hoy el riesgo se llama peso cubano.
Cada subida del dólar y el euro es un termómetro que marca fiebre económica. Y en Cuba, la fiebre no baja, porque el problema no es la tasa de cambio, sino un modelo agotado que ya no convence a nadie.










