Régimen recibe en La Habana a más soldados cubanos que resultaron heridos durante la operación de captura de Nicolás Maduro

Redacción

El régimen cubano recibió en silencio y con discursos reciclados a un grupo de militares y colaboradores que regresaron heridos tras la operación estadounidense en Venezuela que terminó con la captura de Nicolás Maduro. La maniobra, presentada por La Habana como una “agresión imperialista”, dejó 32 cubanos muertos, una cifra que fuentes militares confirmaron en la capital, aunque el poder prefiera bajarle el volumen al desastre.

Los sobrevivientes formaban parte de las brigadas enviadas por Cuba para sostener artificialmente al chavismo, ese aliado estratégico que el castrismo ha defendido contra viento y marea, aunque Venezuela se les haya venido abajo. El arribo ocurrió en el aeropuerto José Martí, donde fueron recibidos por la élite del Partido Comunista y los mandos militares, en un acto más pensado para la propaganda que para el respeto a las vidas perdidas, según reportó el oficialista Cubadebate.

El medio estatal informó que una comisión encabezada por miembros del Buró Político, con el canciller Bruno Rodríguez Parrilla al frente, dio la bienvenida a los llamados “colaboradores internacionalistas”. Como de costumbre, abundaron las frases grandilocuentes y el supuesto “reconocimiento del pueblo”, mientras las familias de los fallecidos siguen pagando el precio real de esa lealtad ciega al poder.

En el recibimiento también estuvieron los generales Álvaro López Miera y Lázaro Alberto Álvarez Casas, jefes de las FAR y el MININT. Ambos insistieron en elogiar la “entereza” de los heridos y reafirmaron el compromiso del Gobierno cubano con el chavismo, como si nada hubiera pasado, ignorando el colapso político que vive Venezuela tras la caída de Maduro y el costo humano que ya está más que claro.

Los cuerpos de los 32 militares cubanos fallecidos serán repatriados este jueves y recibirán un homenaje póstumo en el propio aeropuerto habanero. Después, serán trasladados al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cerca de la Plaza de la Revolución, donde permanecerán en capilla ardiente. Todo envuelto en solemnidad oficial, pero sin una sola explicación honesta de por qué esos hombres terminaron muriendo fuera de su país.

Mientras tanto, el régimen insiste en vender el episodio como otra “agresión imperialista”, una muletilla que ya suena gastada. Desde Washington, el gobierno de Estados Unidos confirmó que la operación fue ejecutada por unidades especiales bajo órdenes directas de Donald Trump, como parte del proceso de transición en Venezuela. La Habana, una vez más, queda retratada: exportando soldados, perdiendo vidas y aferrada a un discurso que no convence ni a los suyos.

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