Casi 1.000 dólares para no vivir a oscuras: lo que pagó esta cubana por paneles solares

Redacción

En Cuba, tener electricidad se ha convertido casi en un lujo. Por eso, cuando una cubana residente en Matanzas contó en TikTok cómo logró independizarse parcialmente del sistema eléctrico estatal, su historia no tardó en volverse viral. No fue magia, ni ayuda del Estado, ni milagro alguno: fue dinero, sacrificio y una decisión clara de no seguir viviendo a oscuras.

La joven explicó que, tras muchas noches sin corriente y apagones interminables, decidió buscar una alternativa. “Después de tantas madrugadas sin luz, ya tenemos electricidad gracias al panel solar y la batería”, comentó en su video, que rápidamente acumuló miles de visualizaciones y comentarios de cubanos que sueñan con hacer lo mismo, aunque no todos puedan.

Según contó, el sistema lo compró completo en Matanzas, nada de paquetes enviados desde el extranjero ni precios de Amazon. “El EcoFlow me costó alrededor de 800 dólares y el panel solar, 190”, detalló sin rodeos. En total, 990 dólares para poder tener algo tan básico como luz cuando se va la corriente. “En Estados Unidos eso es mucho más barato, pero aquí hay que pagarlo caro y por partes”, aclaró, dejando claro que en Cuba todo cuesta más, incluso sobrevivir.

Para evitar problemas, la cubana no improvisó. Contrató a un electricista que separó completamente la corriente del panel y la batería del sistema eléctrico estatal. “Eso es súper importante, porque muchos EcoFlow se han roto por malas instalaciones”, advirtió. En un país donde reparar o reemplazar un equipo así puede ser imposible, un error cuesta demasiado caro.

En el video se puede ver el panel solar instalado en el techo, conectado a la batería y de ahí a la casa. Con orgullo, la joven explica lo que puede hacer con 400 watts: lavar, encender las luces, usar la computadora, cargar teléfonos y hasta conectar el refrigerador. Nada exagerado, pero suficiente para vivir con un poco de dignidad mientras el resto del barrio sigue esperando que vuelva la corriente.

Este tipo de soluciones se ha vuelto cada vez más común en Cuba, sobre todo ante apagones que ya no duran horas, sino días. Sin embargo, el precio sigue siendo una barrera enorme. En el mercado informal, un sistema solar básico puede costar más de mil dólares, lo que equivale a dos o tres años de salario promedio para un trabajador estatal.

Por eso, aunque muchos ven los paneles solares como la salvación, la realidad es que solo una minoría puede acceder a ellos. El resto sigue dependiendo de un sistema eléctrico colapsado, sin respuestas claras ni soluciones reales por parte del gobierno.

El testimonio de esta cubana matancera no es una historia de lujo, sino de resistencia cotidiana. Es la prueba de que, en Cuba, si quieres luz, tienes que pagarla tú mismo. Porque mientras el discurso oficial promete mejoras que nunca llegan, los cubanos siguen resolviendo como pueden… incluso con el sol.

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