La influencer cubana Flor de Cuba volvió a tocar fibras sensibles en redes sociales con un video que no deja indiferente a nadie. Esta vez no fue por ventas, promociones ni trends virales, sino por algo mucho más profundo: contar, sin maquillaje ni poses, de dónde viene y todo lo que tuvo que pasar para llegar hasta donde está hoy. Desde una infancia dura en Cuba hasta el éxito que ahora disfruta en Estados Unidos, su historia ha generado aplausos, lágrimas y muchísima identificación.
Flor empieza su relato dejando claro algo importante: ella no nació en la Cuba de las postales ni de los spots turísticos. Nació en la Cuba real, la de los edificios apuntalados, la escasez y las responsabilidades que llegan antes de tiempo. En su video recuerda que creció en La Habana, en una vivienda en mal estado, donde el sonido constante de la máquina de coser de su madre era más que ruido: era sinónimo de sacrificio, de supervivencia y de amor.
Con una honestidad brutal, Flor habla de una vida marcada por la pobreza, un embarazo adolescente y momentos de depresión profunda. No intenta victimizarse, pero tampoco edulcora su pasado. “La Flor de Cuba no se inventó”, dice con firmeza, dejando claro que lo que hoy se ve es el resultado de años de golpes, pérdidas y hambre. Una frase que muchos han repetido porque resume perfectamente su historia.
El punto de quiebre llegó cuando tocó fondo. Desde ahí, poco a poco, empezó a reconstruirse. Hoy Flor vive en Estados Unidos y ha logrado algo que para muchos parecía imposible: estabilidad económica, reconocimiento y una comunidad enorme que la respalda. Su trabajo como vendedora en TikTok Shop no solo le ha permitido salir adelante, sino convertirse en una de las cubanas más queridas y auténticas de la plataforma.
Pero si hay algo que ha hecho que su historia emocione aún más, es una promesa cumplida. Flor contó que uno de los mayores logros de su vida fue poder sacar a su madre del derrumbe donde vivían en Cuba y comprarle una casa. Un gesto que para ella lo significa todo. Aun así, reconoce que el dolor de la separación familiar sigue ahí. “Aunque me falte lo más grande, sigo soñando con el día en que estemos todos juntos”, confesó, refiriéndose a sus hijos y a la familia que quedó atrás.
Las reacciones no se hicieron esperar. Los comentarios se llenaron de mensajes como “eres una guerrera”, “resurgiste como el ave fénix” y “tu historia inspira”. Y no es para menos. Flor de Cuba representa a muchas mujeres que salieron de la nada, que crecieron entre ruinas y aun así no se rindieron. Hoy brilla en redes, sí, pero su mensaje va mucho más allá de los likes: cuando se quiere, se puede, incluso si el punto de partida fue el más difícil.










