El dólar estadounidense sigue cogiendo fuerza en el mercado informal cubano y este viernes 16 de enero de 2026 amaneció cotizándose en 480 pesos cubanos, según la tasa de referencia publicada por elTOQUE. Son cinco pesos más que el día anterior, una subida que ya no sorprende a nadie en un país donde el peso se devalúa casi por costumbre.
El billete verde mantiene su escalada impulsado por la desesperada demanda de divisas, tanto para importar mercancías como para comprar en negocios privados y en las propias tiendas estatales. Mientras tanto, el peso cubano sigue perdiendo valor, víctima de una crisis económica interna que el régimen no logra —ni parece querer— resolver.
El euro no se queda atrás y también sube. Este viernes se vende en el mercado informal a 520 CUP, convirtiéndose en la moneda más cara del momento. Aunque circula menos en efectivo que el dólar, sigue siendo muy buscado por cubanos que viajan o realizan operaciones fuera del país, otro reflejo de una economía que empuja a la gente a mirar hacia afuera.
En contraste, el MLC permanece estancado en 400 CUP, una estabilidad engañosa para una moneda digital estatal que cada día genera menos confianza. Las restricciones de uso, la falta de respaldo real y los cambios constantes en las reglas del juego han convertido al MLC en un invento que no convence ni a los propios consumidores forzados a usarlo.
La fotografía del mercado cambiario es clara y nada alentadora. Hoy, un solo dólar equivale a 480 pesos cubanos, lo que significa que cinco dólares ya rondan los 2 400 CUP y cien dólares alcanzan los 48 000. En el caso del euro, un billete vale 520 pesos, y cien euros superan los 52 000 CUP, cifras que hace pocos años parecían ciencia ficción.
Este derrumbe sostenido del peso no ocurre por casualidad. Es el resultado directo de años de mala gestión, emisión descontrolada de moneda, falta de producción y políticas económicas erráticas. Mientras el Gobierno insiste en culpar a factores externos, el mercado informal sigue marcando la realidad que viven millones de cubanos cada día.
Con salarios pulverizados, precios por las nubes y una moneda nacional que no sirve ni para ahorrar ni para planificar, el avance del dólar y el euro no es solo un dato económico. Es una señal clara de la pérdida total de confianza en el modelo económico del régimen, un modelo que sigue empobreciendo al país mientras promete soluciones que nunca llegan.







