Un crimen brutal, difícil de asimilar incluso para quienes siguen de cerca la crónica negra, terminó con una sentencia contundente en España. La cubana Arletys Castillo fue condenada a 20 años y un día de prisión por el asesinato de su pareja, Gerard Guerra, ocurrido en noviembre de 2023 en Sant Adrià de Besòs, Barcelona. Aunque el caso ya tiene fallo judicial, todavía queda una gran pregunta en el aire: ¿qué llevó realmente a esta mujer a cometer un acto tan atroz?
Según informaron el Poder Judicial español y medios locales, el tribunal consideró plenamente probado que Castillo cometió un asesinato con alevosía y ensañamiento, agravado por la relación sentimental que mantenía con la víctima. A su favor, únicamente se tuvo en cuenta la atenuante de confesión, ya que terminó admitiendo los hechos ante la justicia, según recoge la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
El fallo fue el resultado de un acuerdo entre la Fiscalía, la acusación particular y la defensa, lo que evitó la celebración de un juicio oral. Castillo aceptó la calificación jurídica, la condena solicitada y renunció a presentar recurso alguno. Todo quedó sellado en los tribunales, aunque el horror de lo ocurrido sigue estremeciendo.
Un crimen planificado y despiadado
Los hechos ocurrieron alrededor de las dos de la tarde del 16 de noviembre de 2023, dentro del domicilio que la pareja compartía. Gerard Guerra tenía 33 años; Arletys Castillo, 28. Llevaban casi dos años de relación y ella era madre de una niña de cuatro años de una relación anterior.
Según el fallo judicial, lo sucedido no fue un arrebato, sino un ataque planificado y extremadamente violento. Castillo engañó a su pareja haciéndole creer que participarían en un juego íntimo. Así logró que se sentara en una silla y se dejara atar las manos a la espalda, quedando completamente indefenso.
Una vez inmovilizado, la mujer le asestó 118 puñaladas en diferentes partes del cuerpo. Los peritos confirmaron que la víctima murió por shock hipovolémico, tras un sufrimiento prolongado e innecesario. Lo más estremecedor es que todas las heridas fueron infligidas cuando Gerard aún estaba con vida, lo que evidencia el ensañamiento.
De las lesiones, 51 fueron en la cara y el cuello, 53 en la espalda, el tórax y las extremidades, y 14 en el abdomen. La sentencia subraya que Castillo aumentó deliberadamente el dolor de la víctima y actuó con alevosía al impedir cualquier posibilidad de defensa.
Mentiras, versiones falsas y un móvil sin aclarar
Tras el crimen, Castillo intentó desviar la investigación con versiones falsas. Primero aseguró que unos hombres de apariencia marroquí habían entrado en la vivienda, asesinado a su novio y herido a ella. Incluso se autoinfligió un corte grave en la femoral para sostener su relato.
La policía descartó rápidamente esta versión al comprobar que nadie había entrado ni salido del domicilio. Más tarde, ya detenida, intentó presentarse como víctima de violencia de género, alegando que actuó en defensa propia. Esa versión también fue desmontada.
Incluso la familia de la acusada intentó manchar la imagen de la víctima con acusaciones falsas, que igualmente fueron rechazadas. A día de hoy, los Mossos d’Esquadra no han logrado establecer un móvil claro, aunque se sospecha que Gerard planeaba terminar la relación.
La sentencia y el dolor que no se borra
Además de la prisión, Castillo deberá cumplir cinco años de libertad vigilada, queda inhabilitada durante su condena y deberá indemnizar con 120,000 euros a cada padre de la víctima y 30,000 euros a cada hermano.
Para la familia de Gerard, la sentencia cierra un capítulo judicial, pero no el emocional. “La aceptamos como una más y nos engañó”, expresó la madre del joven. Aunque Castillo pidió perdón tras conocerse el fallo, el dolor sigue intacto.
Desde noviembre de 2023, Arletys Castillo permanece en prisión preventiva y ahora comenzará a cumplir una de las condenas más duras impuestas recientemente a una ciudadana cubana en España.







