Lo que parecía una discusión más en El Rancho de Destino terminó convirtiéndose en uno de los momentos más crudos y sinceros que se han visto en el programa. La Diosa, una de las figuras más polémicas y queridas de la farándula cubana, no pudo contener las lágrimas tras un intercambio con Oyacito y terminó revelando una historia que hasta ahora había mantenido en silencio: fue estafada con 80 mil dólares en Estados Unidos luego de su concierto en el Watsco Center de Miami.
La conversación subió de tono cuando Oyacito cuestionó públicamente las verdaderas intenciones de La Diosa al decir que donaría el premio del concurso a los niños con cáncer del hospital St. Jude. Ese comentario tocó una fibra sensible. Visiblemente afectada, la cantante decidió hablar sin filtros y contar lo que realmente ocurrió detrás de uno de los conciertos más importantes de su carrera.
Entre lágrimas, La Diosa explicó que consiguió 80 mil dólares en patrocinio para el evento, pero cometió lo que ella misma calificó como un grave error. “Fui tan estúpida que dejé que los sponsors le pagaran directamente a la persona con la que hice el contrato”, confesó. Según relató, además de las entradas vendidas, ella no vio ni un solo dólar de ese dinero. Todo terminó en manos de un intermediario que, con el tiempo, resultó ser una pesadilla.
La artista detalló que esa persona ha sido demandada en múltiples ocasiones por situaciones similares. Cuando se dio cuenta de la magnitud del problema, entendió que iniciar una batalla legal no tenía sentido. “No iba a gastar más dinero en abogados. Esa persona ya está reventada en demandas y yo no voy a hacer cola ahí”, explicó con frustración. Mientras tanto, los músicos sí cobraron, pero los bailarines fueron pagados directamente por ella, de su propio bolsillo.
Uno de los momentos más impactantes fue cuando La Diosa aseguró que nunca había contado esta historia en redes sociales. “Nunca he hablado de esto”, dijo con la voz quebrada. “Pero como Oyacito me preguntó por el Watsco Center, preferí decir la verdad”. Y fue directa: “Yo salí sin un dólar de ahí”. También aclaró que el recinto no tuvo responsabilidad alguna, sino la persona con la que firmó el contrato.
A pesar del golpe emocional y económico, La Diosa dejó claro que no piensa dejarse vencer por esa experiencia. Con firmeza, explicó que sigue trabajando, que no es millonaria, pero que vive de su esfuerzo y puede permitirse tomar decisiones desde el corazón. “Si gano el premio y quiero dárselo a los niños con cáncer de St. Jude, lo hago porque me da la gana. Es mi dinero y es mi decisión”, sentenció.
Su testimonio generó una ola de reacciones en redes sociales, donde muchos la apoyaron y otros quedaron impactados por la crudeza de su relato. Más allá del drama televisivo, lo que quedó claro es que detrás del escenario, los aplausos y las luces, también hay historias de estafas, pérdidas y cicatrices que no siempre se ven.







