Presidenta de México promete no abandonar al régimen y continuar enviando petróleo: «Siempre vamos a estar ahí»

Redacción

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dejó claro este miércoles que su gobierno seguirá extendiendo la mano al régimen cubano, incluso con envíos de petróleo y ayuda humanitaria, en medio del colapso energético que atraviesa la isla tras la caída del suministro venezolano y décadas de mala gestión interna.

Si México puede ayudar a generar mejores condiciones para Cuba, siempre vamos a estar ahí”, afirmó la mandataria durante su conferencia matutina, insistiendo en que se trata de un respaldo directo al pueblo cubano, al que describió viviendo en “condiciones de mucha dificultad”. Sus declaraciones fueron recogidas por la agencia EFE.

Ante las críticas de la oposición mexicana, Sheinbaum se apresuró a justificar el envío de crudo, asegurando que no afecta al pueblo de México. Según explicó, el volumen enviado representa una porción mínima de la producción nacional y responde, en sus palabras, a un gesto de “solidaridad”.

Sin embargo, la realidad es otra. Ese combustible no va directo a los hogares cubanos ni resuelve los apagones, sino que termina sosteniendo un sistema estatal colapsado, incapaz de garantizar electricidad, alimentos o servicios básicos tras más de seis décadas de control absoluto.

Sheinbaum recordó que este tipo de apoyo forma parte de la política exterior mexicana desde que Estados Unidos endureció sanciones contra Cuba en 1996. A su juicio, todos los gobiernos mexicanos han mantenido vínculos con La Habana, independientemente del color político o del costo moral de respaldar a una dictadura.

También mencionó que durante el mandato de Enrique Peña Nieto se condonó parte de la deuda petrolera cubana, y que Andrés Manuel López Obrador continuó enviando crudo “por contrato y por razones humanitarias”, una línea que su administración ha decidido mantener sin cambios.

La presidenta insistió en que esta cooperación responde a una supuesta tradición de “fraternidad” en la política exterior de México. “Y eso no tiene por qué desaparecer”, remarcó, dejando claro que el apoyo al régimen cubano seguirá, pase lo que pase dentro de la isla.

Hoy, México se ha convertido en el principal proveedor de petróleo y derivados de Cuba, un rol que no solo alivia momentáneamente la escasez energética, sino que también prolonga la supervivencia del aparato estatal cubano, cada vez más dependiente de apoyos externos.

Según datos del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, citados por EFE, solo el segundo fin de semana de enero llegó al puerto de La Habana el buque Ocean Mariner, cargado con unos 86.000 barriles de combustible procedentes de México.

Este respaldo ocurre, además, en un contexto tenso, marcado por la advertencia del presidente estadounidense Donald Trump, quien aseguró que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba”. Aun así, Washington continúa permitiendo que México mantenga sus envíos de combustible a la isla.

La pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿hasta cuándo podrá México seguir apuntalando a un régimen en ruinas sin enfrentar consecuencias políticas o diplomáticas? Por ahora, nadie tiene una respuesta clara, mientras Cuba sigue a oscuras y el castrismo encuentra oxígeno donde puede.

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