Escuelas primarias en La Habana obligan a sus estudiantes a participar de simulacros de evacuación ante la caída de bombas por una invasión de EEEUU

Redacción

La política del miedo llegó a las escuelas de La Habana. Padres de alumnos del sexto grado en un centro educativo del municipio Playa denuncian que desde ayer, sus hijos están siendo obligados a participar en ejercicios de evacuación que simulan ataques con bombas por una supuesta invasión estadounidense.

Según la denuncia, la directora del plantel justificó la medida durante el matutino: los niños deben estar preparados porque, supuestamente, “los americanos quieren invadir Cuba, quitarle las casas a sus padres y tirar bombas en las escuelas”. Con ese mensaje de terror, los estudiantes se ven obligados a abandonar sus aulas varias veces al día.

En cualquier momento, la directora puede tocar el timbre, el mismo que marca el receso, y mantenerlo presionado durante varios minutos. Los alumnos deben bajar corriendo y esconderse debajo de las mesas del comedor o pegarse a las paredes, mientras los profesores los guían en este simulacro que, según se les informó, se repetirá mañana y tarde todos los días.

Más allá de los alarmantes ejercicios, la medida refleja la forma en que el régimen utiliza el miedo como herramienta de control social y adoctrinamiento desde edades tempranas. Lo que debería ser un espacio de aprendizaje se convierte en un escenario de terror y desconfianza, donde los niños son expuestos a escenarios de guerra imaginarios bajo la sombra de un enemigo inventado.

Padres y especialistas advierten sobre el impacto psicológico que estas prácticas pueden tener en los estudiantes. Más allá de las colas y las restricciones, el gobierno sigue profundizando un modelo educativo que sustituye la educación por el miedo, transformando a los niños en receptores de propaganda política y paranoia militar.

Mientras tanto, la población adulta observa con alarma cómo estas estrategias de adoctrinamiento se infiltran en la infancia cubana, dejando claro que, para el régimen, el aula es otro frente en su constante campaña de control y manipulación del miedo.

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