El opositor cubano José Daniel Ferrer volvió a sacudir el avispero político con un mensaje directo, sin anestesia y cargado de simbolismo. En un video que ya corre como pólvora en redes sociales, el líder opositor aseguró que el Gobierno de Miguel Díaz-Canel podría no sobrevivir políticamente hasta que termine el año.
El pronunciamiento no surge en el aire. Ferrer reaccionó a informaciones que apuntan a la presencia del portaaviones estadounidense USS George H. W. Bush navegando a unas 60 millas náuticas al norte de Varadero, un dato que, confirmado o no, ha disparado todo tipo de lecturas dentro y fuera de Cuba.
Con su estilo frontal, Ferrer explicó que al comenzar el año el régimen tenía, en el mejor de los casos, unos 343 días por delante. Pero tras conocer la supuesta ubicación del buque y recordar cómo arrancó el desenlace del chavismo en Venezuela, su conclusión fue clara: al poder en La Habana se le acabó el tiempo mucho antes de diciembre.
El mensaje subió de tono cuando el opositor se dirigió directamente a la cúpula del sistema. Díaz-Canel, Raúl Castro, Marrero Cruz y toda la maquinaria represiva fueron señalados como responsables de décadas de abusos, mientras advertía que el desenlace podría llegar “más pronto de lo que cualquiera imagina”.
Ferrer no habló solo desde la rabia, sino desde lo que describe como un sentir generalizado. Según él, la mayoría de los cubanos está harta del hambre, la miseria y la represión, y desea ver el final de un sistema que califica de cruel y agotado, sostenido únicamente por el miedo y la fuerza.
El video cerró con una imagen que caló hondo: una cuenta regresiva simbólica. Ya no se trata de días exactos, dijo, sino de una certeza política. El mensaje fue contundente: “Tic-tac… hagan las maletas y salgan corriendo”, una frase que resume el desgaste irreversible del régimen.
La polémica creció luego de que usuarios y medios citaran plataformas de seguimiento marítimo como Marine Traffic, donde se habría detectado la navegación del portaaviones estadounidense al norte de Varadero. Aunque no existe confirmación oficial ni de Washington ni de La Habana, el simple rumor bastó para encender alarmas y expectativas entre los cubanos.
No es para menos. El USS George H. W. Bush es una de las joyas militares de Estados Unidos, un coloso nuclear en servicio desde 2009, capaz de operar decenas de aeronaves y albergar miles de tripulantes. Su sola mención frente a las costas cubanas revive fantasmas históricos de confrontación entre ambos países.
Aun así, analistas recuerdan que la presencia de buques estadounidenses en aguas internacionales del Caribe no equivale automáticamente a una acción militar. Estados Unidos realiza patrullajes rutinarios en la zona, y sin confirmación oficial cualquier escenario bélico sigue siendo especulativo.
Ferrer, exiliado en Estados Unidos desde 2025, ya había deslizado antes una idea similar. En un evento organizado por Prisoners Defenders, sugirió que Washington podría forzar una transición en Cuba, al estilo de la presión ejercida sobre el régimen de Nicolás Maduro.
Aunque dejó claro que su apuesta principal es un cambio liderado por los propios cubanos, no cerró la puerta a una intervención externa como último recurso. Para Ferrer, seguir como hasta ahora no es una opción, y ante la disyuntiva entre la tiranía actual y una acción limitada para desmontarla, su elección es evidente.
Sus declaraciones reflejan el clima de agotamiento, desesperación y expectativa que se respira en la Isla. Con una crisis económica sin frenos, un éxodo masivo y un régimen cada vez más aislado, la narrativa del poder se resquebraja, mientras la oposición endurece su discurso y el reloj político sigue avanzando. Tic-tac.







