Un cubano que se identifica en TikTok como @yandrydz volvió a sacudir las redes sociales tras publicar un video en el que explica, paso a paso, cómo decidió regresar a Cuba desde Estados Unidos por voluntad propia. El joven respondió así a la avalancha de preguntas de seguidores que no entendían cómo alguien podía “autodeportarse” sin esposas, sin corte y sin agentes persiguiéndolo. Su testimonio, contado con naturalidad, no tardó en volverse viral.
Según explicó en su video, su proceso fue más simple de lo que muchos imaginan. Contó que inicialmente llenó la aplicación CBP Home, pero al no recibir respuesta decidió tomar el camino directo: comprar un pasaje y marcharse “normal”, como cualquier viajero. Nada de esperar llamadas eternas ni procesos inciertos; simplemente tomó la decisión y actuó.
El momento clave llegó en el aeropuerto. Allí, relata, le pidieron pasaporte y documentos de residencia, y fue cuando aclaró su intención. Dijo abiertamente que no tenía residencia y que iba a hacer una salida voluntaria, que se estaba autodeportando. A partir de ahí, las autoridades tomaron sus datos y los enviaron a Cuba para confirmar si el país lo aceptaba de regreso, un requisito indispensable para que la aerolínea permitiera el vuelo.
La espera no fue corta. Según cuenta, Cuba demoró entre tres y cuatro horas en responder, tiempo suficiente para que perdiera su vuelo original. Le informaron entonces que el pasaje sería reprogramado para el día siguiente. Finalmente, recibió la llamada esperada: Cuba había dado el visto bueno y ya podía viajar sin problemas.
En cuanto a los requisitos, explicó que no hay misterio. Se puede viajar con el equipaje permitido y es obligatorio completar el formulario digital DViajeros. El proceso, según él, es sencillo: entrar a la página, llenar los datos personales y obtener un código QR que se escanea al llegar a la isla.
Uno de los puntos que más llamó la atención fue su relato sobre la llegada a Cuba. Aseguró que no fue interrogado ni cuestionado. Nadie le preguntó por qué se había ido ni por qué regresaba. Simplemente le dijeron “bienvenido a Cuba” y listo, como si nada.
El video no tardó en generar polémica. Algunos usuarios lo felicitaron y aplaudieron su “valentía”, asegurando que admiraban su decisión de regresar. Otros fueron mucho más críticos, señalando que había renunciado a oportunidades en Estados Unidos o dudando de que el proceso fuera tan fácil como lo describe.
Entre los comentarios se mezclaron frases de apoyo y advertencias duras. Desde quienes defienden que “este país no es para flojos” y que con mentalidad se puede salir adelante, hasta los que le auguran apagones, escasez y arrepentimiento cuando se le acabe el dinero. El clásico choque de visiones no se hizo esperar.
El propio creador intentó bajar el fuego aclarando que su experiencia es solo eso: su experiencia. Recalcó que no se puede generalizar y que cada caso puede ser distinto, dependiendo del momento, las circunstancias y la persona.
Este testimonio llega poco después de otro video suyo en el que aseguró que no piensa regresar a Estados Unidos y defendió su vida en Cuba, soltando una frase que también dio de qué hablar: “En Cuba no hay libertad de expresión, pero en Estados Unidos no hay libertad de tiempo”. Incluso mostró autos y afirmó con seguridad que no piensa “virar más”.
El caso ha reavivado un fenómeno que cada vez se ve más en redes: cubanos que dicen haber regresado voluntariamente a la isla buscando tranquilidad, menos estrés o un ritmo de vida distinto. Pero las opiniones siguen divididas. Mientras unos aplauden la decisión personal, otros recuerdan la dura realidad del país, marcada por inflación, apagones y escasez.
Todo esto ocurre, además, en medio de un nuevo anuncio del gobierno de Estados Unidos sobre un programa de autodeportación con incentivos de hasta 2,600 dólares. Aunque el DHS asegura que millones se han acogido desde 2025, analistas independientes cuestionan esas cifras y advierten que, como muchas cosas, la historia puede no ser tan simple como parece.







