Exespía Gerardo ‘El Tarrú’ Hernández dice que el socialismo es un modelo de éxito, pero pone a China como ejemplo y guarda silencio sobre Cuba

Redacción

El exespía cubano Gerardo Hernández Nordelo, hoy reciclado como coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y figura clave del engranaje político del régimen, volvió a incendiar las redes sociales este fin de semana con un mensaje que intenta rescatar, a estas alturas, la supuesta vigencia del socialismo como modelo de éxito.

Desde su cuenta en X, Hernández lanzó una de sus ya habituales provocaciones ideológicas. “Dicen los cipayos pro-yankis que el socialismo no funciona. La última vez que revisé, China era un estado socialista dirigido por un único partido, el Partido Comunista de China. Claro, no lleva 65 años bloqueada por un imperio…”, escribió, fiel al libreto oficial.

El mensaje vino acompañado de un video cuidadosamente editado que contrapone imágenes de personas sin hogar en Estados Unidos con escenas relucientes de una ciudad china, metro moderno incluido. Propaganda simple, comparación tramposa y cero mención a Cuba, donde el apagón, la escasez y el éxodo son el pan nuestro de cada día.

La reacción no se hizo esperar. El tuit provocó una avalancha de críticas que desmontaron su argumento desde varios ángulos, cuestionando tanto su lectura de la realidad internacional como la situación real que vive Cuba tras más de seis décadas de comunismo sin reformas de fondo.

Muchos usuarios señalaron la contradicción evidente de intentar vender a China como ejemplo del modelo cubano. China no es Cuba, repitieron una y otra vez. Mientras el país asiático combinó control político con apertura económica, mercado, inversión privada y acumulación de riqueza, Cuba se quedó anclada en el monopolio estatal, la prohibición y el control absoluto.

Un comentario que se volvió viral resumió el sentir general sin rodeos: “Si el socialismo funcionara, los cubanos no tendrían que huir. China prospera porque hizo exactamente lo contrario a Cuba”. El mensaje fue claro: el fracaso cubano no viene de afuera, viene de adentro.

Otros usuarios desmontaron incluso la postal china mostrada por Hernández, recordando que la modernidad urbana no refleja la realidad completa del país asiático, donde existen profundas desigualdades y zonas rurales empobrecidas que nunca aparecen en los videos oficiales.

El argumento del “bloqueo”, ese comodín eterno del régimen, también fue duramente cuestionado. Varios comentarios subrayaron que el verdadero bloqueo es interno, impuesto por el propio Estado cubano contra sus ciudadanos, limitando libertades, castigando la iniciativa privada y asfixiando cualquier intento de prosperidad individual.

“¿Cuál bloqueo? El único bloqueo real es el que el régimen le impone al pueblo”, escribió otro internauta, en una frase que resume el hartazgo de millones de cubanos.

La comparación con China terminó jugando en contra del propio Hernández Nordelo. Para muchos, China demuestra que el problema nunca fue el embargo, sino un sistema político incapaz de reformarse y obsesionado con el control total.

Gerardo Hernández no habla desde el anonimato. Además de dirigir los CDR, una de las estructuras de vigilancia social más temidas desde 1960, fue parte del grupo de los llamados “Cinco Héroes”, encarcelados en Estados Unidos por espionaje y liberados en 2014 tras un intercambio político entre Washington y La Habana.

Hoy intenta vender optimismo ideológico desde las redes, pero cada una de sus publicaciones solo deja al desnudo el divorcio total entre el discurso oficial y la realidad del país.

Mientras Hernández insiste en justificar el modelo cubano con ejemplos ajenos y comparaciones forzadas, los cubanos siguen recordándole que el problema no es la mentalidad ni el bloqueo, sino un sistema que no deja respirar, producir ni decidir. Un sistema que ya no convence ni a los que antes se lo creían.

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