Régimen presume de su preparación militar con motos viejas y soldados con armas a bordo y los llama «grupos móviles» para la guerra

Redacción

El Ministerio de las Fuerzas Armadas (MINFAR) decidió sacar pecho este sábado durante el Día Nacional de la Defensa en Cuba, presumiendo de “preparación combativa” con un video que ha provocado más risas que respeto. La joya audiovisual muestra maniobras militares realizadas en motocicletas comunes, viejas y visiblemente remendadas, como si el tiempo se hubiera detenido en otra década… o en otra guerra.

“Grupos móviles se cohesionan”, escribió el MINFAR en Facebook, acompañando un video bastante cutre donde varios motoristas avanzan, se bajan, disparan al aire y simulan combates en un descampado polvoriento. Nada de tecnología, nada de modernización. Solo gasolina escasa, motores cansados y mucha imaginación.

Las imágenes del parque armamentístico desfasado no tardaron en convertirse en material de memes y burlas en redes sociales, justo en medio de un clima de tensión creciente entre el régimen cubano y la administración Trump. La propaganda quería imponer miedo. Internet respondió con carcajadas.

Mientras la televisión estatal hablaba de “respuesta contundente”, “engranaje perfecto” y “defensa garantizada”, lo que el propio Canal Caribe transmitía contaba otra historia muy distinta. Durante los ejercicios militares, presentados como un “combate real” contra un supuesto desembarco enemigo, la épica se desinfló sola.

Según el relato oficial, la defensa antiaérea reaccionó con rapidez, la artillería abrió fuego y el invasor fue “abatido” sin contemplaciones. Pero en pantalla lo que se vio fueron helicópteros viejos, volando bajo, con maniobras limitadas y sin rastro de una operación mínimamente sofisticada.

En tierra, los blindados avanzaban despacio, oxidados, levantando polvo sobre terrenos descuidados, más parecidos a un museo rodante que a una fuerza lista para una guerra moderna. Todo parecía más un acto simbólico para la cámara que un ejercicio militar real.

Díaz-Canel no desaprovechó la ocasión para dejarse ver. Visitó la Gran Unidad de Tanques “Rescate de Sanguily” y luego una unidad de defensa antiaérea, donde soltó el discurso de siempre, lleno de consignas recicladas y frases grandilocuentes.

“La mejor manera de evitar una agresión es que el imperialismo tenga que calcular el precio”, dijo, según la Presidencia. Una frase que suena imponente… hasta que la acompaña un pelotón en motos de uso civil y fusiles heredados del siglo pasado.

El mandatario insistió en los altos niveles de “preparación y cohesión”, en la cooperación entre componentes del sistema defensivo y en la eterna promesa de victoria gracias a la unidad. La realidad, sin embargo, se coló sin permiso por la pantalla.

Todo esto ocurre en un contexto delicado. Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, medios como The Wall Street Journal aseguran que la administración Trump ve una “ventana histórica” para presionar al régimen cubano, aprovechando el colapso económico y el aislamiento regional.

No hay anuncio de invasión ni cronogramas militares, pero sí una estrategia clara de asfixia económica, presión diplomática y movimientos simbólicos. Washington estaría tanteando figuras dentro del propio aparato cubano que entiendan que el juego cambió y que quizá ya no conviene seguir fingiendo que las motos viejas asustan a alguien.

Mientras tanto, el MINFAR sigue apostando por la épica de cartón, convencido de que repetir consignas puede sustituir la modernización, la logística y la realidad. Pero esta vez, la propaganda no logró imponerse.

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