En medio de la escasez crónica de huevos en Cuba, ahora aparece un nuevo “invento salvador”: un suplemento alimenticio para gallinas ponedoras que, según la versión oficial, ya está dando “resultados prometedores”. La promesa es clara: huevos con cáscaras más resistentes y menos pérdidas por roturas. Suena bien… pero en el contexto cubano, muchos ya miran la noticia con más escepticismo que esperanza.
De acuerdo con la prensa estatal, en Villa Clara comenzó un plan piloto con un producto llamado Corrector Avícola Para Gallinas Ponedoras. El suplemento fue desarrollado por la empresa Geominera del Centro junto a la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas. Según los reportes oficiales, los primeros ensayos ya muestran huevos con cáscaras más duras, algo que se presenta como un avance para la avicultura nacional.
El director de Geominera del Centro, Jorge Antonio Hernández Pavón, explicó que las pruebas arrancaron en diciembre de 2025 y que, además de fortalecer las cáscaras, el producto reduce pérdidas por roturas y mejora la salud general de las aves. El objetivo, como casi siempre, es “sustituir importaciones” y fortalecer la producción interna. El experimento se está realizando en la granja ponedora Patio Titi, dirigida por Noel Morales Rodríguez, un productor con más de 30 años de experiencia en el sector.
Desde el punto de vista técnico, fortalecer la cáscara del huevo no es magia ni misterio. Todo depende de una dieta bien balanceada. El calcio es el protagonista principal, ya que es el elemento clave en la formación de la cáscara, y necesita de la vitamina D para ser bien absorbido por el organismo del ave. El fósforo también juega un papel esencial, trabajando junto al calcio en la salud ósea y estructural.
A eso se suman aminoácidos como la metionina y la cistina, que ayudan a producir queratina, reforzando la estructura del huevo. Minerales como el magnesio, el selenio y el zinc también influyen directamente en la resistencia de la cáscara, algo que los especialistas conocen desde hace años.
En Villa Clara, el experimento se organizó en cuatro grupos de aves: uno de control, otro que recibe el corrector por la mañana, un tercero que lo recibe en la tarde y un cuarto grupo que consume un suplemento importado. Según el veterinario Jaime Martínez Vergel, el grupo que recibe el suplemento por la tarde ha mostrado los mejores resultados, con una tasa de postura superior al 75% y una mejor asimilación del calcio.
Hasta ahora se han producido 2.5 toneladas del suplemento, y si se confirma su efectividad, se integrará a la línea de productos alimenticios bajo la marca Lucero. Todo muy bien en el papel… pero la realidad del país va por otro lado.
Porque, más allá del “invento alimenticio”, la producción de huevos en Cuba está en crisis profunda. El propio Ministerio de Agricultura reconoce que la caída se debe a la falta de insumos, el déficit de combustible y las malas condiciones climáticas, un combo que lleva años afectando al sector.
A esto se suma el impacto del llamado “ordenamiento económico” de 2021, que desorganizó la estructura productiva del país y disparó la escasez. En provincias como Pinar del Río, la producción actual apenas alcanza el 24% de los niveles de 2019. Un desplome total.
Para ponerlo en números claros: Cuba llegó a producir entre 4 y 5 millones de huevos diarios. Hoy, cuando se logra alimentar a las aves, apenas se alcanzan unos 1.2 millones. El economista Pedro Monreal ha advertido que esta situación es incluso más grave que la del Período Especial, y que la inseguridad alimentaria en la isla es una de sus caras más alarmantes.
Mientras tanto, los precios se disparan. En tiendas estatales y plataformas online se venden huevos importados, sobre todo de Estados Unidos y Colombia, pero en el mercado informal los precios son simplemente inalcanzables para la mayoría. República Dominicana, uno de los principales proveedores de huevos a Cuba, exporta alrededor de 65 millones de unidades al mes. Así que sí: puede que ahora haya huevos con cáscaras más resistentes… pero para muchos cubanos, el problema sigue siendo el mismo de siempre: conseguirlos.







