Café “liberado” a 300 pesos y con libreta: la burla que indigna a Las Tunas

Redacción

En Cuba ya nada sorprende, pero hay cosas que igual logran sacarle una carcajada amarga a la gente. Esta semana, la venta del llamado “café liberado” en Las Tunas se convirtió en motivo de burla, indignación y comentarios ácidos en redes sociales. ¿La razón? Una bolsita de 125 gramos cuesta 300 pesos… y solo se puede comprar si llevas la libreta de abastecimiento en la mano.

La información fue dada a conocer por la emisora provincial Tiempo21Cuba en su página de Facebook. Según explicaron, la Empresa Minorista de Comercio del municipio Las Tunas comenzó a vender el café esta semana en los mercados El Serrucho y La Reguladora, vinculados inicialmente a diez bodegas de la zona.

Hasta ahí, todo parecía una buena noticia. Pero como casi siempre pasa, el detalle estaba en la letra pequeña. Aunque la venta fue anunciada como “liberada”, los clientes solo pueden comprar una sola bolsa por núcleo familiar y deben presentar la libreta de racionamiento. O sea, liberado… pero bien amarrado.

El propio reporte aclaró que próximamente se sumarían otros puntos de venta, entre ellos el mercado La Unión, en el reparto Buena Vista, que atenderá a bodegas cercanas. Las autoridades locales aseguraron que se está “organizando la distribución” para extender la venta al resto de los municipios de la provincia.

Sin embargo, la reacción popular no se hizo esperar. En redes sociales, los comentarios explotaron, y la mayoría coincidía en dos cosas: el precio es abusivo y el concepto de “liberado” no cuadra con tanto control.

“¿Entonces es liberado o regulado?”, preguntó con ironía Yarlenis Milanés Pompa, resumiendo en una frase lo que muchos pensaban al leer la noticia.

Otros usuarios fueron más allá y señalaron la total falta de sensibilidad hacia jubilados y trabajadores. Para ellos, el nuevo precio convierte el café —un básico en cualquier casa cubana— en un lujo inalcanzable.

“Ya nosotros los jubilados no podemos tomar café. Cuesta 300 pesos las cuatro onzas, 1.200 la libra. Con los precios del arroz, los frijoles y el cerdo, un jubilado que gana 4.000 pesos come una semana y después nada”, escribió Eladio Cabrera, visiblemente molesto.

No faltaron quienes calificaron la medida como una “estafa estatal” o una “burla descarada”. El comentario de Felo Triana se volvió uno de los más compartidos: “Liberado por la libreta es como reprimido con libertad. Si no estás censado o controlado, no compras”.

Otros compararon el precio con el mercado informal, donde una libra de café cuesta entre 550 y 600 pesos, pero al menos se compra sin papeleo ni discursos oficiales. “Esto es para el noticiero, no para la vida real. Está carísimo y nadie confía en la calidad”, comentó Yusimy Acosta, calificando la medida como otra ocurrencia absurda del Estado.

La mayoría de las opiniones coincidieron en algo preocupante: productos básicos como el café, el azúcar o los granos se han vuelto prácticamente inaccesibles, mientras los salarios y pensiones siguen estancados.

“Los jubilados de tres mil pesos no podemos comprar ni pollo, ni café, ni nada. No alcanza ni para una semana”, lamentó Libia Santiesteban desde la propia provincia.

El malestar por el café a 300 pesos no es un hecho aislado. Se suma a una larga lista de críticas al comercio interno, en medio de una inflación descontrolada y un peso cubano cada vez más devaluado.

Al final, lo que se presentó como una “liberación” terminó dejando al descubierto otra contradicción del sistema: se habla de liberar mercados y precios, pero se sigue controlando hasta el último grano… con la libreta en la mano.

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